Veteranos

'El último viaje a Las Vegas'

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Armando Almánzar R.Santo Domingo

Tal vez no resultaba mal como idea reunir a cuatro estupendos veteranos en una comedia sentimental un tanto desteñida, pero, en la práctica, viendo los resultados, nos da la impresión de que se les peló el billete a los “creadores”. Piensen: Robert de Niro, que todavía reparte los mismos tics de mafioso y golpea como tal... aunque nadie se lo crea; Michael Douglas, el más joven del grupo pero no por su aspecto; Morgan Freeman, un personaje que sufre de todo pero resulta el más activo, y Kevin Kline, a quien al parecer fueron a desenterrar porque hace años que, aunque aparece aquí y allá en una que otra cinta, suena menos que un flautín en medio de un ciclón. Y a todos, incluida la “jovencita” del grupo, Mary Steenburgen, los meten en Las Vegas para la despedida de soltero de Billy (Douglas) porque eran amigos uña y carne desde que tenían 12 años en el barrio, aunque ahora Paddy (de Niro) no quiere saber ni en pintura del Billy porque cuando falleció su esposa, amiga de los cuatro desde niña, el mentado no asistió al funeral, y se niega decididamente a ir con el grupo a Vegas aunque usted, que está hasta las narices de ver cine convencional, sabe que irá, sabe que refunfuñará durante más de una hora de desarrollo pero que, al final, ambos se querrán más que Romeo y Julieta y uno de ellos le arreglará la vida al otro para compensar por lo que el otro había hecho por él antes y que él, por supuesto, no sabía porque, atención, nadie lo sabía. La historia, el guión de Dan Fogelman, es tonta y sentimentaloide, aparte de absurda, porque, un detalle: resulta que si Ud. va a Vegas y se gana en una mesa de póquer más de cien mil dólares, en lugar de tratar de alejar al ganador de la mesa entonces le premian dándole nada menos que un penthouse, un empleado a sus órdenes a todas horas y fiestas de todos los tipos y colores gratis. Todo es muy previsible en la historieta, todo es muy cursi en el cuentecillo, todo es muy poco creíble en el asunto, y todos ellos, los cuatro ancianos y la casi anciana no hacen nada que se pueda destacar que no sean los cheques que cobraron porque, a pesar de la edad, por lo menos tres de ellos cobran muy buenos y sustanciosos dólares. Pero no es obligado cooperar con esos cheques así que, ustedes decidan si ven esta algo desmadejada comedia de John Turteltaub.

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