NATURALEZA EN LA WEB
La alegría de la reforestación
Música, alta dosis de energía, pañuelo y gorra en la cabeza y un ánimo por todos los cielos son los ingredientes perfectos para iniciar un viaje hacia la naturaleza. Muchos jóvenes, jevitos, muchachos o grupos reconocen el significado del cuidado de los espacios naturales y deciden sembrar árboles. Esto quizá pueda resultar aburrido para algunas mentes ávidas de movimiento, bailoteo, bonche y chercha, pero cuando se trata de un grupo que saca un domingo de la semana para ir a sembrar árboles, el panorama cambia y se lo disfrutan como si estuvieran bajo el sol y sobre la arena de la playa. Fausto García disfruta de la siembra de semillas como la caoba, consciente del cuidado que merece la naturaleza que nos rodea. No obstante, también disfruta de las semillas de entretenimiento que esta sección del periódico le brinda a cada momento. “Esta es de las semillas que ustedes mandan en el Listín Diario”, dice para referirse al gesto que nos manifiesta, como una forma de agradecer nuestra labor. Pero Fausto no se va a reforestar en forma solitaria. Aprovecha y lleva a su hija para que aprenda cómo hacer la labor y tener una mayor conciencia de la realidad ambiental. Yuberkys Rodríguez reconoce la faena de su hermana Julissa, digna de ser exhibida en La Vitrina. Cuenta que la experiencia que esta vivió al reforestar en San Juan de la Maguana fue super enriquecedora y un día que recordará por siempre. Ánimos suficientes Un árbol puede ser sembrado con glamur. Con una gorra sobre su pelo negro y suelto, y con unas gafas para proteger sus ojos del sol y completar su look, Esmeralda Álvarez partió hacia la ciudad de Bonao con la misión a cuestas de reforestar. Pero hay otros vitrineros con suficientes ánimos; Edwin Villa, junto a Alexa y Jazmín se embarcó en una de las experiencias más maravillosas de su labor para con el entorno que le rodea, que no solo es República Dominicana, sino cada lugar que compone su planeta. Edwin comparte su iniciativa de mejorar la calidad de vida de la ciudad haitiana Canaán, para mejorar su agricultura, sanidad y alimentación, así como recuperar zonas que han sufrido actividades de impacto como la tala de árboles. Edwin se mantiene en un vaivén y accionar continuos para mejorar su medioambiente. Unas trenzas rastas, y colores alegres y vivaces lo acompañan siempre en su labor. Ana Gálvez forma parte de un grupo que se reúne cada fin de semana para charlar, ponerse al tanto del último ritmo musical, bailar un par de canciones y organizar una deliciosa cena. Pero la diversión y el ocio no deben parar. ¿Por qué no pueden ser el motor que guíe los pasos de cualquier acción, especialmente las de mejorar la calidad del entorno? Existen personas que deciden hacer labores humanitarias y mantenerse en el anonimato, sin saber que con el figureo se pueden hacer grandes cosas. Una persona o un grupo de jóvenes basta para a través de una fotografía o un video, motivar a otras personas a la materialización del sueño de una comunidad, un país o mundo mejor y más sostenible. ¿Qué hace falta? Ánimos, una gorra, instrumentos de siembra y unos brazos dispuestos a hacer algo productivo son las herramientas básicas para dedicar un día a la foresta. Pero eso se trata de lo básico. Si se quiere, una música a ritmo de ‘dembow’, reguetón o mambo también pueden servir como complemento de esta hermosa tarea social. La unión hace la fuerza. Y solo es necesario encender una chispa en los amigos para vivir una experiencia que favorezca el entorno en que vivimos. Si tienes brazos, no te quedes con ellos cruzados... ¡llama a tus amigos!

