VIDA EN LA WEB

Un juramento de amor

Vivir con la soledad no es una alternativa atractiva para casi nadie; más que una meta es un asunto instintivo, necesitamos hablar, sentir, tener un sentido, amar… Y para todo eso se necesita contar con alguien más. Dicen los psicólogos que nuestra felicidad no debe depender de contar con una pareja o no, pero vamos a ser sinceros, la vida no es igual si uno no cuenta con un cómplice que sea amigo, que sea amor. Encontrar a ese “alguien” no es una misión muy fácil que digamos. Hay películas y series que se basan en esos miles de desencuentros, intentos y fracasos que se dan durante esa búsqueda, que aunque por momentos es divertida, al igual que todo, llega a cansar. Por eso, cuando finalmente se conoce a esa persona que parece encajar perfectamente en todo, la sola idea de perderle nos acerca peligrosamente a la locura. Y volvemos a sentirnos como esos años en que fuimos adolescentes, con solo tenerlo cerca, se siente una cosquillita que invade el cuerpo y que algunos llaman mariposas en el estomágo. Perdemos la noción del tiempo, de las cosas, la sonrisa no pide permiso para quedarse fija en el rostro y un indescriptible sentimiento de bienestar y optimismo nos arropa. Señales que tal vez indican hemos llegado al final de esa búsqueda que todos emprendemos para hallar a un compañero de vida... Entonces deja de sonar descabellada la idea de abandonar la soltería para dar el “gran paso” y decir: “Sí, acepto”.

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