LO QUE DIJO
El Cocodrilo
NELSON JAVIER, “EL COCO”, ABRE LAS PUERTAS DE SUS INTERIORIDADES
SANTIAGO.- Mide seis pies y dos pulgadas. Nació en San Francisco de Macorís, la tierra del agonizante río Jaya. De niño masticó la pobreza más amarga sin imaginarse que de grande, en un mismo lugar, haría bailar a cinco mil corazones. Es Nelson Javier, “El Cocodrilo” o “El Coco”, porque el tiempo le achicó el apodo. El conocido animador de escenarios diversos y conductor de su propio show, por Canal 25, está que se ríe con la muela de atrás. Su nombre aparece en dos categorías de las que la legión de acroartistas premiará con las curvitas y luces de los Premios Casandra. Lo niega, pero al igual que sus colegas de la televisión, tiene el autoestima altísima. Javier presenta conciertos en universidades, cárceles, y saludó al presidente Leonel Fernández en el multitudinario almuerzo ofrecido por el mandatario a periodistas inscritos en la red gubernamental. FAMILIANelson Javier recibió al equipo de LISTíN DIARIO en su hogar ubicado en un residencial privado de Santiago. Fue buen anfitrión, pero su esposa Loly Beard y sus hijos, Pedro y Nelson Luis, alcanzaron la cúpula del esmero. “La honra es para Dios” es una frase estampada en el buzón de voz de su celular y muy presente en los labios africanos de “El Coco”. Admite que últimamente tiene mayor contacto con la iglesia. “Mi familia me enseñó a creer y la paz que da se refleja”, afirmó. De aquí, de la tierra, los vehículos de lujo, relojes, perfumes y zapatos hacen delirar al presentador. Esos “jugueticos” los justifica con este argumento: “Tener un vehículo no es un lujo sino una necesidad. Tengo carros a base de trabajo y mucho sacrificio. Dios permite ciertas facilidades que he adquirido despacio, pero mi alma es la misma”. El Cocodrilo: “Yo doy más de lo que me dan a mí”Antiguo productor de “TV Can”, programa que define como un fenómeno popular, nacido en el cerrado Canal 7 Cibao, “El Cocodrilo”, Nelson Javier, es dueño de “El Show de Nelson”, espacio que dice cotizar al manejar “el concepto de anunciantes grandes”. Anteriormente, el programa era arropado de pedidos. Asegura que es generoso, pero ahora no regala frente a la cámara.“El Show de Nelson resuelve problemas de sillas de ruedas y medicinas. En el programa recibo diariamente alrededor de doce personas solicitando ayuda. Muchas se canalizan vía mi oficina”, expuso Javier. De sus 43 años, Nelson lleva 18 casado con Loly Beard. Dice que una vez casado no ha vuelto a dar amores. Quien abandonó el jugoso pago en la dirección local de Inespre, dice que “casi” no acepta anuncios del gobierno y que su competencia es él. “Estoy por encima de José Gutiérrez”, declaró, entre otras cosas el popularísimo animador. ¿El ego no te arropa?No, es que sé de dónde vengo. A veces no le doy valor a lo que soy. Los humos no me suben. La honra es para Dios no para mí. Hago un trabajo y la gente lo acepta; siente confianza conmigo. ¿El Show de Nelson produce tanto como para dar?Produce para todo y sobra. Dios nos suple. ¿Te apadrinan políticos o empresarios?Yo llamo muy poca gente. En lo profesional llamo un médico para que atienda una persona, a alguien que vende muebles para una cama, si me dan una silla de ruedas la llevo a la oficina y la doy a quien la necesite. Yo doy más de lo que me dan a mí. ¿Entonces, produces más que cualquier programa premium de Santo Domingo? Sí, gracias a Dios facturo muy bien. En Santo Domingo tengo a Monserrat Acosta como gerente de Ventas, y una persona en Santiago. Me respeto como producto, por eso hay que pagarme lo que vale una cuña. La gente dice que vendo caro. ¿Tiene algo especial comerse al público en tarima?Si, es extraordinario, no comérselo, sino disfrutar con el público. Cuando estás en tarima y tienes el don de Dios de que cinco mil personas ejecuten lo que tu dispongas, es un privilegio, eso no tiene precio. ¿Y cuál es tu secreto?No tengo guión, me desarrollo en el acto. Si me vocean calvo hago un chiste con eso y luego me veo y me pregunto “ese soy yo”. No se puede obviar a la gente que está pegada a la tarima, porque durar cuatro horas ahí es un sacrificio. Dios me dio el don de hacer una seña o decir algo y la gente se ría. No es sólo pedir que levanten la mano. ¿Como hacen los otros...?“Sí, a veces son muy repetitivos. El show que llevo a una universidad no lo repito en otra. Puedes pedir que levanten la mano pero no de la misma forma. Ahora hago aeróbicos con el público. Cuando pones a la gente a disfrutar un par de minutos, equivale a más de tres horas de gozo interno. Hay gente que dice que te prestas a cualquier cosa. ¿Qué opinas?No me presto para nada inmoral. No tengo necesidad de eso. Respeto el criterio de quien opine así. Talvez antes me hubiese tentado, pero ya no, porque veo un millón como muy normal. Hay cosas que están por encima del dinero. ¿Sigues trabajando para este gobierno?“Fui empleado de Inespre, donde intenté hacer un trabajo a favor de los necesitados, pero entendí que no vale la pena. Duré como cuatro meses y lo abandoné hace mucho. ¿Económicamente el gobierno te trata bien?No, el gobierno no tiene para pagarme. ¿Y con qué me va a pagar?, yo ni acepto prácticamente anuncios del gobierno”. ¿A quién admiras del medio?A Freddy Beras Goico, porque es el artista más completo que ha parido esta tierra. Me siento muy bien que esté con Dios y que le haya retornado la salud”. ¿Siguen las diferencias con José Fabián?“No, jamás, no hay diferencias, cuando lo saludo le digo “El cacú”. Tampoco somos competencia, la competencia mía soy yo, y soy el número uno. José Gutiérrez está después de mí”.

