LA FIESTA
Salcedo da ejemplo en Festival Cultura Hermanas Mirabal
SALCEDO.-Ayer, en la provincia Hermanas Mirabal, la comunidad que desde hace 20 años desfila ante los ojos y la bandeja de doña Ana Rosa, la empanadera del Parque Duarte, atestiguó la clausura del primer Festival Cultural Hermanas Mirabal, patentizada por el hálito liberador de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal Reyes, mancilladas por el más cruel de los tiranos criollos, Rafael Leonidas Trujillo.
Cuatro escenarios pintados de alas de mariposa y las mejillas de las hermanas que Dedé Mirabal cita incesantemente desde San José de Conuco y Ojo de Agua sirvieron de platea a la voz de Xiomara Fortuna y el regadío bendito de la herencia africana en salves y palos de Enerolisa y el grupo de Mata Los Indios de Villa Mella.
El programa del festival, amplio y tentador, incluyó al “Terror” Luis Días, a la merenguera típica La India Canela, el ballet del Centro de la Cultura de Santiago, Annia Paz, así como grupos de gagá, teatro, decimeros, paleros y coros de parroquias y comunidades unidas en este proyecto institucionalizado y a repetirse cada dos años en municipios de la oficializada provincia Hermanas Mirabal.
Organizado, creativo y armonioso, la fiebre electorera y casuchas licoreras no matizaron las venas del Festival Cultural Hermanas Mirabal. A la par y sin competir entre sí, se desarrollaron decenas de presentaciones en los cuatro escenarios (Juventud, Parque Duarte, Folklore y la Mujer) que la gente disfrutó sin sentirse aprisionada. Claro, entre una y otra velada, la gente recorría la atractiva y colorida exposición de artesanías, resguardada por decenas de casitas en madera y techadas de zinc.
El sábado, antes de que Xiomara Fortuna expresara “a pesar de los pesares, el mar aún alberga mariposas”, el genio de Luis Días protagonizó uno de los capítulos más vergonzosos de su carrera. El compositor no sólo olvidó las partituras de sus propias canciones (Yo quiero andar, Baila en la calle y Marola), sino que ignoró a su banda y dijo una serie de incongruencias entre un mal español y pésimo inglés. No valió la pena esperar a que El terror subiera, si luego hubo que rogar para bajarlo de allí.
Aún con la noche a cuestas, la fiesta dedicada a Moca, seguía invitando al goce gratuito, al merengue típico, al banquete visual y a la historia porque el locutor “Guinnes”, el mocano JM Hidalgo, se mantuvo, durante 12 horas leyendo textos de las hermanas Mirabal en una esquinita vecina de las salchichas servidas en puya.
Funcionarios públicos y descendientes de las Mirabal caminaron y gozaron con la gente. El pueblo abrazó a sus hijos e hijas subidos al tren estatal, sin sacar banderitas reeleccionistas. Bautista Rojas Gómez, titular de Salud Pública y presidente del comité organizador del festival; su hermano Onofre Rojas, de la Onfed; el ex vicepresidente de la República, Jaime David Fernández Mirabal, y Jasmín de la Cruz, ideólogos de esta gran celebración cultural, junto a un grupo de salcedenses y artistas, demostraron que el desarrollo de los pueblos se abona con las bondadosas semillas de la educación y la cultura.
Roldán Marmol, fue el productor artístico del escenario número 3. Gracias a la ayuda de la periodista Rosario Medina los medios invitados pudieron cumplir con la misión del día.
Las obras “Las Mariposas” y “Los Amos” del Teatro Utopía, así como el deleite con Los Decimeros de Salcedo, Paleros de Cotuí, grupo de gagá de Sabana Grande de Boyá, el ballet folklórico de la UASD y el merenguero Diómedes Núñez fueron parte del cierre del festival que regresa sus luces en el 2009. Tenares, otro avanzado municipio de la provincia, será sede de la fiesta que constituyó un seguimiento a las raíces culturales, pasión por la fe y amor, siembra del sacerdote Félix Azcárate.
Los muralesLa provincia Hermanas Mirabal es un vestido de colores. Cacaotales, arlequines, mariposas, sembradíos, habichuelas con dulce, bodegones, episodios históricos y otros elementos culturales del país están pintados sobre casas, instituciones públicas, tanques de agua, fortalezas, escuelas, liceos, hospitales y patios.
El arcoiris derramado por artistas locales y nacionales, derramado en distintos costados, tiene muy orgullosa a la gente que habita en Villa Trina, Salcedo y Tenares. Las obras inspiradas en el desarrollo y la cultura de paz, se erige como una poderosa razón para, aparte de visitar el Museo de las Hermanas Mirabal, recrearse las pupilas y el alma con retablos al aire libre. Cuidarlos es también un compromiso del pueblo. Los ayuntamientos de Villa Trina, Salcedo y Tenares, así como entidades públicas y privadas de la región y el país, respaldaron esta iniciativa caracterizada por ausencia casi total de licoreras y politiquería.

