PALABRAS DE LUZ

Aires de Navidad

Hola, amigasLos aires navideños me han llegado de repente, casi de sorpresa. Me tomaron desprevenida con la falsa ilusión premeditada de que no lo estaba esperando. Pero la Navidad, época necesaria para nuestra ilusión, arribó con la complicidad de un noviembre demasiado comprometido quizás, después de la cruel tormenta, con esa brisa fresca y maravillosa, cuyo gentilicio es el anuncio temprano de la natividad del amor y la esperanza, pacto de renovación necesaria que necesitan nuestras vidas para seguir luchando en el gran juego de la vida. Claro, que con esos aires navideños nos llegan muchas cosas integradas por asociación con la fecha añorada. Festividades, espectáculos, eventos, conciertos, nuevos libros y álbumes musicales, que no solo recrean la esplendida temporada, sino que sirven de bálsamo curativo de las fatigas y de los problemas de todo un año de bregas, y todas esas dificultades producto de la esforzada cotidianidad. Es tiempo también para restaurar la alegría, cambiar la decoración, jugar a la estación, cambiar la moda, culminar proyectos, cerrar los círculos, sellar los ciclos, pasar revista, revisar las cosas, analizar los logros, los fracasos, sepultar las frustraciones, lavar los desengaños, los desencantos, las tristezas, la amargura, colmar de dulzuras y sonrisas, restaurar las promesas de amor, fecundar los sueños, comprometerse en anhelos la promisoria facultad de un mañana que tiene que ser bueno. Pero esos aires también anuncian que la llegada del renacimiento espiritual y la renovación existencial está cercana, como si estuviera en agenda, como todos los años, como siempre, como debe ser, como es necesario que sea. En fin, el asunto consiste en la actitud de repetir con la cristiana esperanza de la pascua, la antigua metamorfosis, el viejo truco divino de las orugas, las crisálidas y las mariposas.

Tags relacionados