UNA CONFESIÓN
Jorge y Geovanna unidos por amor
SANTO DOMINGO.- La historia del maestro Jorge Taveras y su esposa Geovanna García es el testimonio de que existe amor a primera vista, y de que un matrimonio puede alcanzar la felicidad plena, según testimonia la pareja. A ellos sólo les faltaba un detalle para completar su felicidad y, según explican, era estar en paz con Dios, pues como ambos son católicos, era muy importante consumar su unión con el matrimonio por la iglesia. Por eso, el 27 de abril sellarán su amor en la parroquia Las Mercedes, ante la presencia de amigos y familiares que han sido testigos de una relación sin igual. Danny Rivera, Sergio Vargas, Maridalia Hernández y José Antonio Rodríguez quieren cantar en la ceremonia. Durante un encuentro en su hogar con reporteros de LISTÍN DIARIO, Jorge confesó con mucha naturalidad y muy convincente que Geovanna es el amor de su vida; mientras su musa, un poco más tímida, también se desbordó en elogios hacia su príncipe: “Jorge es el hombre que cualquier mujer desearía tener; cariñoso, trabajador, respetuoso, detallista... Al vivir al lado de Jorge estoy más que convencida de que la felicidad existe”. Para Jorge Taveras, el secreto de una relación positiva con su pareja está en el respeto, la comunicación, la admiración, la confianza y el amor. “Es un conjunto de cosas las cuales nosotros practicamos desde el primer día que decidimos casarnos”, sostuvo el afamado músico. Jorge Taveras confiesa que nunca ha peleado con su esposa Geovanna “ Ambos atravesaban momentos difíciles. Jorge, acababa de dejar la casa de su primera esposa, y Geovanna había enviudado, quedando con cuatro niños menores de seis años. La historia de esta feliz pareja comenzó en un avión, cuando de regreso a Santo Domingo, procedente desde Miami, compartieron asientos contiguos. Jorge confiesa que se trató de amor a primera vista, ya que desde que la vio algo diferente sucedió en él. Para Geovanna ese momento fue impactante, pues reconoce que entre los dos hubo un magnetismo extraño, que no podía explicar. “Cuando vi quien iba a ser mi compañero de viaje, me lamenté de que me había tocado sentarme ese señor tan odioso, porque era la percepción que tenía de él cuando lo veía por televisión”. Para sorpresa de Geovanna, Jorge fue muy amable y cariñoso con ella, al punto que durante el vuelo, pasó los mejores momentos de su vida. Definitivamente Cupido había hecho su trabajo, aunque Jorge también hizo el suyo, ya que acababa de cambiar la impresión que tenía Geovanna de él. Cosas del destinoDurante esas horas, para ellos no existía otro mundo que no fueran esos dos asientos. Al llegar al país, Jorge ni Geovanna se pidieron números de teléfono, ni dirección. “Cuando nos despedimos en el aeropuerto los dos sentimos una tristeza y nos quedamos mirándonos, pero no dijimos nada, y cada quien siguió su rumbo”. Pero el destino le tenía trazado el camino de la felicidad. Jorge y Geovanna tenían amigos en común, y como cosa de la vida, ocurrió lo que nunca pensaron. Fue entonces como a los cinco días, en un concierto de José Antonio Rodríguez, que Geovanna volvió a encontrarse con su Jorge. “Mi mejor amiga era la esposa de José Antonio y yo siempre la acompañaba a las presentaciones, pero a mí nunca me interesó la vida de los artistas, así que nunca me interesó conocer a nadie”, explica la hoy esposa. Después de ese segundo encuentro, Jorge, ya sabía que el destino le había marcado una nueva vida. “Fue como a los dos meses de conocernos que nos intercambiamos teléfonos y empezamos a salir”. Como una historia de novela, ahora sólo faltaba el primer beso, del cual Geovanna no quiso dar detalles, pero, Jorge, muy pícaro, expresó: “Cuando la besé por primera vez, me dije yo muero aquí”. Y así se consumó una historia de amor, que como relatan, los dos empezaron de cero, tanto económicamente como en el aspecto emocional. “Cuando me casé con Geovanna, yo no tenía nada. Acababa de salir de un divorcio y de una repartición de bienes”, dice Jorge. “Y yo, -argumenta Geovanna- acababa de enviudar y había quedado con cuatro niños, el más grande tenía seis años y la más pequeña ocho meses. Yo me estaba enfrentando a la vida sola; por suerte que Dios me mandó este ángel”. Desde entonces, Jorge y Geovanna han vivido una vida plena como pareja. Según confiesan, sin desavenencias ni pleitos comunes del matrimonio. “Aunque sea difícil de creer, Geovanna y yo nunca hemos peleado, ni nos hemos puesto guapos como es normal en todas las parejas”, asegura Jorge. “Es que yo no podría pelear o molestarme con un hombre como Jorge, porque sólo hago abrir los ojos por la mañana y ese señor me dice te amo”. El complemento finalA Jorge y Geovanna sólo les faltaba completar su felicidad con la consumación del matrimonio por la iglesia. “Y gracias a Dios ya vamos a casarnos en abril. Hace dos años yo pedí la anulación del matrimonio, fue ahora en diciembre cuando me llegó, así que no quisimos perder tiempo, ya vamos a casarnos”, cuenta el afamado músico. Geovanna está muy contenta con este paso, pues los dos son muy católicos y sabía que necesitaban de ese paso para completar su felicidad. “Ya todo está listo para la boda. Víctor Erarte nos va a ayudar en algo, pero mi hija que estudió decoración y una amiga se van a encargar de la decoración”. Por lo que se prevé será un gran acontecimiento social, que consumará el amor de la pareja.

