Repercusiones de la violencia intrafamiliar

La realidad que viven los sobrevivientes de violencia o huérfanos

Juana Cabrera
Santiago, RD

Se dice con frecuencia que la violencia engendra más violencia, y aunque la frase se utiliza para referirse al corto y mediano plazo, se aplica también para lapsos muy extendidos, como sucede con los menores víctimas de violencia, quienes tienden a repetir los patrones de conducta de sus padres o tutores, según explica Karina Tavárez, psicóloga clínica de la Oficina Provincial del Ministerio de la Mujer (OPM) en Santiago.

Las recurrentes muertes producto de la violencia intrafamiliar, con frecuencia generan la pregunta: ¿Qué de esos sobrevivientes de violencia o huérfanos?

Ministerio de la Mujer
Tavárez detalla que el Ministerio de la Mujer tiene un Protocolo del Programa de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes (NNA), en conjunto con el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), la Vicepresidencia, y el Ministerio de Educación. Estos proporcionan una ayuda económica, educacional, psicológica y legal, facilitada de modo gratuito.

Adicional a Conani, existen otros albergues que se han sumado a la causa, como la Red de Misericordia, que es dirigido por Olga Arocha. Ellos trabajan de igual modo que el Protocolo, pero de manera independiente.

Se quedan con familiares
En los casos en que existe disposición de la red de apoyo familiar, se puede quedar la familia de la madre o del padre con los menores, y en ese caso el Ministerio de la Mujer le asiste en lo que tiene que ver con  psicología y, si es necesario, el abogado hasta los 18 años de edad.

La procuradora fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes del Distrito Judicial de Santiago, Miguelina Rodríguez, aclara que cuando se dan estos casos de “tragedia”, en los cuales la mayoría es elhombre el homicida y termina suicidándose, se deben evaluar las condiciones de los menores víctimas y de las familias; entonces, conforme a eso se determina quién tendrá la custodia.

Señala que cuando esas “desgracias” suceden, el familiar más cercano alberga al infante, conforme a la edad y el nivel de madurez; se procede a escucharlo y su opinión será tomada en cuenta para fines de determinar qué familia tendrá la responsabilidad de su cuidado.

Rodríguez añade que hay casos en que ambas familias se ponen de acuerdo mediante diálogo sobre quién será que criará a los menores.

La repercusión que pueda tener ese episodio violento y de pérdida trágica para la etapa de la vida adulta de la víctima, es parte de la gran preocupación que generan esos casos. Tavárez, en su tesis de maestría, concluyó que la mayoría de los agresores fueron maltratados, tanto física como psicológicamente.

 “Aplicamos tres pruebas psicológicas distintas, a una muestra que trabajamos con casi 200 hombres en el Programa de Charlas de hombres que han sido detenidos o tienen una sanción impuesta por la fiscalía; ellos no salieron con problemas ningunos. Resultaron con habilidades sociales muy altas, sin embargo, en lo que tiene que ver con una herramienta que aplicamos que hace referencia a sus tres etapas, infancia, adolescencia y adultez, sale como referencia que cuando ellos eran niños recibían mucho maltrato físico y emocional”, agrega.

Enfatiza que a pesar de que es una referencia de patrón de seguimiento de conducta lo que sucede en la mayoría, hay otros que vienen de distinta realidad, pero gran parte de ellos hablaban de maltrato.

Efectos psicoemocionales
Los efectos psicoemocionales más comunes generados por el feminicidio en niños, niñas y adolescentes huérfanos suelen estar muy inclinados hacia la agresividad y el sentimiento de rencor, lo cual fue parte de las conclusiones de una tesis de postgrado realizada por Yaira Rodríguez, quien es psicóloga clínica y terapeuta familiar, donde según la observación de los cuidadores de menores huérfanos de diez familias que viven en Santiago, el 90% mostró agresividad y el 10% rencor.

En esta misma investigación se concluyó que la actitud de los menores ante la corrección de los cuidadores es de reacción agresividad en un 60% de ellos; el 30% rompe en llanto y el 10% se aísla.

De la muestra entre las edades de 4 a 7 años, los efectos psicoemocionales más evidentes fueron: agresividad, inseguridad, comportamiento explosivo, baja autoestima, dependencia emocional, comportamientos regresivos, depresión infantil, tristeza y miedo; efectos que se encontraron también en las demás edades, con agregados como estrés, llanto, entre otros.

Realidad actual
Los adultos que actualmente son responsables de agredir e impulsar los números de muertes que han crecido considerablemente, son producto de familias igual a ellos o de similar comportamiento, puesto que según sostiene Tavárez, “Tienen como referencia a un padre agresor que mata a su madre y que en muchos de los casos se suicida. Es una secuela terrible que les deja. Si no son trabajados a nivel de psicología, ni tienen una red de apoyo familiar que valga la pena, repercutirá de forma muy negativa en sus relaciones de pareja”

Exhortación
Karina Tavárez.

No necesariamente como me criaron debo criar, si no es una forma positiva. Recuerden que si fueron maltratados de la forma que haya sido, usted no se sentía bien, y por ende sus hijos tampoco se van a sentir bien. El maltrato deja secuelas y daña personas, provocando inseguridades y resentimientos.