SONAJERO

El amor

Grisbel Medina R.

Cuando pensamos en el amor, suele ser el amor de pareja el que nuble la cabeza. Suele ser el sentimiento y la fuerte atracción que comparten dos personas lo que atrape la sien cuando el tema caiga en la mesa.

Y el ejemplo son los paquetes de pétalos vendidos ayer para que ®los que están enamorados® (en palabras de Pedro el florista) lo distribuyan en el piso y en la cama. Afortunadamente las prisas no han herido de muerte el amor romántico.

Aparte del amor de pareja, de ese friíto en la panza que comienza a sentirse en la adolescencia, el arcoíris del amor tiene otros maravillosos colores a considerar. Está el amor propio, el querernos y cuidarnos primero, pues no puedes brindar aquello que no florece dentro de ti. También el amor de Dios, amar el prójimo como a ti mismo.

El amor filial, el que brinda una madre es inconmensurable. ®Te transforma a un ser más empático, solidario y consciente. Cuando eres madre el ego y el orgullo se van. Queremos ser mejores personas para nuestra descendencia®, testimonia Ámbar Mena.

De igual manera el amor por el planeta, cuando eres consciente de tu rastro en el hogar colectivo que es la tierra. Y ¿qué del amor a los animales? A la admirable protección de los perros callejeros. Anote ahí el amor al servicio, las acciones que benefician a otras personas, a gente que talvez no llegues a conocer. ¿Qué sería del mundo sin las venas voluntarias?

®El amor es un sentimiento que suaviza los acontecimientos del mundo®, refiere Altagracia Kubinyi. Y es así. Cuántas tragedias no se evitarían si el liderazgo mundial coloca el amor sobre los intereses económicos, el ego y afán de poder.

El amor alimenta la misericordia. Nos hace más humanos. El amor es luz porque lo irradia todo y, al mismo tiempo es la fuerza que impulsa las grandes pequeñas cosas. Que siempre arda la llama del amor y sus facetas.