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REPORTAJE

Turismo cultural en Río Blanco

VACACIONAR EN LA LOMA DE BLANCO

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Jesenia De Moya C. y Grisbel Medina R.
jesenia.demoya@listindiario.com
Cruce de Blanco, Bonao

Una alfombra verde amarilla de maní forrajero (Arachis pintois) conduce a la Loma de Blanco en Bonao. La plantita, que es alimento de aves y fijadora de nitrógeno, acompaña y embellece el trayecto hacia la montaña que sorprende con frescos y abundantes ramalazos de agua en forma de cascada.

En Loma de Blanco, el antiguo nido de la ambientalista y luchadora antitrujillista Aniana Vargas (allí recuerdan y agradecen sus fortalezas múltiples, temple y honestidad), funciona un proyecto de turismo rural con escaso impacto ambiental que a la vez se yergue como una experiencia de emprendurismo, educación, ejemplo y compromiso con las familias del campo.

Recorrido por el complejo
De la mano de Esteban Polanco Colón, a veces con su hijo Gaspar y otras con el tesorero de la Federación de Campesinos Hacia el Progreso, Fino Caba Rosario, recorrimos el Complejo Ecoturístico Río Blanco, proyecto de habitaciones tanto para parejas, familias, como grupos grandes, en el corazón de un bosque húmedo subtropical donde espantaron hace tiempo el fantasma dictador de Rafael Leonidas Turjillo, al dirigir una institución donde las decisiones son evaluadas y tomadas en equipo.

Con mucho orgullo y entre las siembras de bambú que desafían el cielo y a la vez tapizan la tierra con ramas que el tiempo seca, Esteban Polanco, director ejecutivo de la federación, cita los cuatro componentes de la organización integrada por 200 personas y que es sombrilla de quince asociaciones locales. “Trabajamos el desarrollo institucional, desarrollo social, económico y ambiental. Nos empeñamos en fortalecer la capacidad de gestión de las asociaciones y les acompañamos en las demandas sociales”, informa de sopetón.

Un cuarto de siglo de trabajo les ha legado muchos aprendizajes y progresos. Aspiran que el centro sea referente para otras comunidades. Al estar en el centro de la Cordillera Central se preocupan mucho por cuidar el ambiente, conscientes de que “esto no solo beneficia a las familias campesinas de aquí, sino al país porque aquí nacen caudales que alimentan ríos de la nación entera”, confirma Esteban, de profesión educador.

VOLUNTARIOS LOCALES Y DELEGACIONES EXTRANJERAS
DAN SU MANO AMIGA Y COLABORAN CON LOS CAMPESINOS

Jessica Vorstermans es canadiense y vino como supervisora del grupo voluntario en los conucos. Trabaja para Intercordia Canada, una ONG que trae jóvenes para que residan en casas de la comunidad, apoyando labores cotidianas de las familias,  la mesa, los quehaceres. “Vienen a aprender, es otro estilo de vida, no peor ni mejor, es otro”, refiere al lado del cerdo asado que alistaban para una fiesta.. En los días libres de móvil y Facebook, Jessica aprendió que “las familias aquí son muy unidas, se manifiestan mucho amor, cariño. Aquí, la gente da todo lo que tiene”.

MANÍ FORRAJERO
La planta sirve para alimentar aves, vacas y conservar el suelo. Aparte de la utilidad, embellece los espacios del proyecto y la ruta que conduce a los poblados rurales de Loma de Blanco.

ESFUERZOS AMBIENTALES
Desde 1994 tienen un programa de reforestación, donde siembran, con o sin ayuda del Estado. Las comunidades deben sembrar a cambio de la instalación de las hidroeléctricas.

La loma de agua con siembra de bambú
En un lugar donde las nubes te abrazan junto a las hojas que arropan 600 metros de alta montaña, son varias las actividades y servicios de los que se pueden disfrutar junto a los miembros de la federación. Además de respirar aire fresco y deleitarse con las franjas de lana que bailan con el viento, los turistas que visiten el Complejo Ecoturístico Río Blanco gozan de una cascada de agua fría en la comunidad El Candongo, practican montañismo en el salto El Rodeo, toman un baño en el río Blanco, disfrutan de caminatas y senderismo a lomo de mulo en el Sendero El Higo, conocen la ruta del café, participan en la crianza de conejos, de siembra de árboles y elaboración de muebles y artesanías en bambú.

Para una experiencia sin igual, sus instalaciones cuentan con un albergue de diez habitaciones disponible para cónyuges y familias pequeñas, mientras que los grupos de retiro pueden acomodarse en un pabellón común con espacio para 70 personas. Para aquellos que deseen conocer la cultura del área y vivir como los campesinos, la federación ha preparado ocho familias de la comunidad para dar alojamiento a voluntarios y turistas, con el fin de fomentar el intercambio cultural entre los visitantes y residentes y dinamizar la economía.

Sin BB ni Facebook
Sin acceso a redes de telecomunicación, cada noche por persona tiene un costo de RD$1,300.00 que, además de alojamiento, incluyen desayuno, almuerzo y cena, refrigerio y su cafecito. Un menú especial es permitido, aunque adicional, y si se desea llevar alimentos para ser cocidos en el lugar, los miembros le ayudan a prepararlos. Uno de los paquetes que ofrecen los coordinadores incluye dos días en la cuenta alta del río Yuna, con fogata y asopao.

Aunque es un proyecto con 25 años, son muchos los detalles que faltan para que el complejo esté completo para recibir visitantes. “Hay que reparar las ventanas y puertas del pabellón central. Deseamos abrir una pequeña cafetería para que cuando los turistas regresen del sendero, compren algún refrigerio. Aún no disponemos de baños para la gente que le gusta hacer camping. El salón de conferencias carece de puertas, el taller amerita acondicionamiento y la compra de algunos equipos”, enumeró el director del proyecto, Esteban Polanco Colón, quien asegura que con un millón 300 pesos pueden resolver los pendientes.

Aún así, los miembros del organismo reciben entre 10 y 12 grupos de turistas al año, quienes se enteran por el comentario del algún cercano, en su sitio web o en la página de usuario en la red social Facebook, manifestó Polanco, nacido en Colorado, adonde se llega luego de tres horas montado en mulo.

Varas generosas
Para ellos, el bambú es la materia prima por excelencia puesto que el complejo está construido sobre su tallo resistente, al igual que los muebles y detalles decorativos de paredes y techos. Por ello sembraron 20 tareas de tierra con esta gramínea, cuyas hojas, al estrecharse por impulso del viento, despiden un sonido relajante, el cual prefieren ciertas familias para dormir en casas de campaña en pleno campo. El bambú también protege el terreno de la erosión. 

Siembra vital
El café es prioridad para los campesinos, pues el fruto aporta en foresta y economía al país. Los campesinos producen en pequeña escala y procesan sus quintales en maquinarias donadas por instituciones extranjeras en el mismo complejo ecoturístico. Consideran que lo peor del proceso de trabajo del café es el lavado, pues es el principal contaminante del agua dulce. “Un quintal de café lavado en el río contamina a la par o más que diez letrinas”, explica Polanco.

Por eso, allí, el café es lavado y despulpado en maquinarias especiales, acompañada de un sistema de tratamiento de agua residual. Con la ayuda de una bomba de agua, reutilizan la ya utilizada para el lavado de las semillas y tratan la misma en una pileta preparada con filtros naturales hechos en base a bambú rajado.

“Cuando ese filtro se vuelve estéril, es sacado, reemplazado y llevado al proceso de composting para el abono”, explica Esteban. De ese modo no contaminan ríos de agua dulce.

Es un estilo que bien podría atender el presidente Danilo Medina en sus recorridos de fin de semana por los campos del dominicanos. En Loma de Blanco le esperan.

ESTEBAN POLANCO
Los dirigentes campesinos aspiran acondicionar el salón de conferencias para realizar los talleres de capacitación que tanto anhelan. Esteban Polanco, director ejecutivo,  propone la construcción de un museo histórico y una estación climatológica, que sirva de fuente de empleo e información para estudios del clima. Dice que “el pueblo que piensa con la barriga está condenado al subdesarrollo”. “¿Por qué le tienen miedo a la participación de la gente? Es ella la dueña del Estado y es quien sabe lo que quiere y necesita”, asegura.

FINO CABA ROSARIO
Caba, tesorero de la organización, informa que los desechos no biodegradables los llevan al ayuntamiento de Bonao y los que sí se degradan naturalmente, son sometidos a un proceso de “composting” para producir abono orgánico.

KELVIN HERNÁNDEZ

El joven cumple el último año de media. Dirige el taller de confección de mobiliario de bambú. Fabrican mecedoras, cunas, comedores, mesas.  La gente encarga y acude a comprar.
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