PRESENCIA DOMINICANA

3,000 y .300

Siete jugadores hispanoamericanos han disparado tres mil o más incogibles en sus carreras de grandes ligas. De ellos, tres lograron la suma manteniendo su promedio de bateo sobre los trescientos puntos. Rod Carew (3,053-.328), Roberto Clemente (3,000-.317) y Miguel Cabrera (3,174-.307). Los demás: Albert Pujols, que encabeza en cantidad con 3,384, Adrián Beltré quien alcanzó 3,166, Alex Rodríguez 3,115 y Rafael Palmeiro 3,020, no consiguieron que ese porcentaje finalizara por encima del nivel élite.

En los casos de Pujols (.296) y Rodríguez (.295) ocurrieron circunstancias significativas que determinaron esa conclusión. El primero dividió su acumulación de cantidades en dos etapas, primero en sus iniciales diez años con los Cardenales cuando logró una línea ofensiva de .326/.417/.614/1.031 con 2,156 incogibles y luego, principalmente con Angelinos, Dodgers y un retorno final con los Cardenales, esa línea fue de .257/.313/.454/.767 y 1,311 inatrapables. Una diferencia de resultados tan notable identifica bateadores disímiles. Uno brillante y el otro ordinario, siendo el mismo sujeto. Una explicación que desenrolle ese misterio no la he encontrado.

Al final de la campaña de 2019 Pujols tenía su promedio de bateo vitalicio en .300 exactos, pero entre los certámenes de 2020 (limitado por la pandemia) y el de

2022 conectó 182 hits para promedio de .248, pero entre esos incogibles produjo 47 cuadrangulares que lo colocaron como el único hispanoamericano que ha disparado setecientos jonrones.

El caso de Alex Rodríguez es diferente. Cuando concluyó la temporada de 2012 su promedio de bateo perpetuo asimismo estaba en unos puntuales .300. En esa campaña bateó para .272, pero el año finalizó ensombrecido. En diciembre anunciaron que perdería la primera mitad del próximo torneo debido a una cirugía de cadera a la que debía someterse y a mediados de 2013 estalló el escándalo de Bio-Génesis. Suspendido, en ese 2013 apenas participó en 44 juegos bateando para .244 y en el 2014 no jugó al ser de nuevo suspendido debido a los conflictos generados por el señalado caso.

Participó en 2015 y 2016, bateando para .235 y aunque agregó 42 jonrones a su sumatorio, no alcanzó los setecientos.

El año perdido le costó caro.

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