MUJERES DE GRANDES LIGAS
“PA QUE TE DIGO QUE NO, SI SI”
Cuando se es joven uno siempre piensa que será joven para siempre; que los años se congelarán, que todo se mantendrá igual, que la flacidez no será parte de ti, que los músculos y la lucidez y rapidez mental te acompañarán y que todo quedará igual, pero no es así.
Cuando pequeños queremos crecer, independizarnos y correr; no queremos que los adultos nos digan que hacer; no confiamos en que nuestros padres saben y siempre sospechamos que nos esconden algo que nos corresponde tener; pensamos que los coaches y managers no nos entienden y que a ellos le exoneraron ser jóvenes y que nosotros fuimos hechos de una materia diferente; queremos que nos mientan y nos digan que no es así, pero pa’ que te digo que no, si si.
Muchos deportistas profesionales y atletas quieren convencerse de que se pueden seguir manejando igual y que nada les va a pasar; de que la humildad tiene que ver con mantener un mismo círculo, con vestir en cierto estilo, con comer en cierto contexto y con sonar religioso o piadoso, pero nada de eso es humildad. La misma sociedad los lleva a asumir ese personaje pero el ser humilde está muy distante de lo que Dios cataloga como tal. Aunque uno no quiera admitir qué hay altanería y autosuficiencia, el ser humilde tiene que ver con obediencia y dependencia, y pa que te digo que no, si si, cuando todo está escrito así.
Es difícil, muy difícil, dejarnos doblegar cuando sentimos que alcanzamos cierto nivel de holgura económica, status y libertad. Pero también es difícil, muy difícil, tener que digerir y tragar las funestas consecuencias de las que nadie quiere hablar y nadie quiere enfrentar; una vez se da rienda suelta a ese monstruo de holgura económica, poder y libertad puede ser inaguantable lo que viene de allá para acá. Lidiar con los errores es mil veces más duro que lidiar con la resistencia de obedecer, pues un consejo a tiempo puede librar de aprietos y contratiempos.
“No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;”
Proverbios 3:7

