VELOCIDAD

Hamilton: heptacampeón en peor era de la Fórmula 1

  • Lewis Hamilton empató la marca de títulos con siete y estableció un récord de victorias de por vida.

Fausto Jiménez
Santo Domingo, RD

Cuando se dio el banderazo del Campeonato de Fórmula Uno 2020, grandes expectativas surgieron alrededor de una competencia cuyo denominador común en la última década fue el dominio aplastante de un equipo sobre el resto, y Lewis Hamilton lo confirmó esta temporada con su histórico séptimo título.

Esta vez parece un dominio de una magnitud real no vista en los resultados, a pesar que Hamilton ganó el certamen tres fechas antes del final (14 de 17), y habiendo podido hacerlo en menor tiempo, de no ser por errores humanos inconcebibles en un piloto de su estirpe y pericia.

Pero ojo al Cristo y pongamos todo en contexto: el piloto británico, que emuló la marca de todos los tiempos de Michael Schumacher, no es ni por asomo el más rápido de la historia.

En efecto, los éxitos que suma Hamilton en su cuarto título al hilo y sexto en siete años (perdió de Niko Rosberg), resultan en gran cuantía mentirosos, gracias a una escudería que le ha entregado probablemente el coche más potente y completo de todos los tiempos.

Hamilton, que ostenta la hazaña de haber ganado título y un segundo lugar (orden inverso) en los primeros dos años, ya no tiene la escabrosa sombra que representaba el gigante Ferrari –caído en apostasía absoluta, incluyendo sus consabidos grandes pilotos-, y ahora parece volar aviones, con alturas por encima hasta de los más ostentosos Boeings.

Atrás quedaron los campeonatos en que habían al menos tres grandes rivales, y por lo regular también mismo número de equipos fuertes a todos los niveles; si es que no se trataba de verdaderos rayos montados.

Hamilton sólo tuvo rival de fuste con Rosberg en 2016 –a la sazón compañero de equipo-, quien apenas le ganó por cinco puntos, en la única cruenta contienda de pilotos en siete años y segunda desde 2012 (Sebastian Vettel superó por tres unidades a Fernando Alonso).

Y el del coche “44” es el primero en reconocer la disminución de sus méritos por la atosigadora dictadura de la verdi-negro: “Los que toman las decisiones y diseñan los coches, quienes establecen las reglas y ese tipo de cosas, son a los que se puede presionar para que hagan un trabajo mejor para el futuro, si eso es posible”, admitió unas semanas atrás.

“Espero que eso sea lo que vayan a hacer en 2022, y con los coches nuevos quizás veamos una forma diferente de correr y podamos seguir a los coches de delante”, reflexiónó, bajo la consabida realidad de que sus vecinos cada vez se ven más lejos en el retrovisor.

Las ocasiones que no fue competitivo nada tuvo que ver con el monoplaza, sino lapsus en los pits que le impidieron ganar el trofeo en la duodécima cita, ya que promedió 22 puntos por carrera.

SEPA MÁS

Competencia insuficiente

Rivales esperados.
El gran rival de Mercedes y Hamilton debió ser el Cavaillino Rampante, pero todo zozobró, con buque y capitanes (Vettel y Charles Leclerc); luego surgió Max Verstappen, a quien Red Bull le puso buena nave, pero insuficiente para competir de verdad.

Entre el tetra campeón Vettel y el monegasco sumaron seis ausencias, mientras Verstappen tuvo cinco citas sin correr por fallos del coche.

Haber ganado siete títulos en tan poco tiempo (debut en 2007) crea una nube que obnubila al más perspicaz. Pero Hamilton sólo ha sido el mayor beneficiario de la historia con un bólido fuera de los parámetros.

Un estudio realizado por la F1 en agosto determinó que Ayrton Senna ha sido el más veloz desde siempre, seguido por Schumacher. En tercer puesto quedó el inglés.