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El Deporte sábado, 06 de junio de 2020

CON LOS CAMPEONES

Confusión de identidad

  • Confusión de identidad
Marioi Emilio Guerrero
megkrantz@hotmail.com
Tweeter: @megkrantz

A finales de enero de 2009 me dispuse a viajar con mi amigo Félix Escaño para asistir a la Serie del Caribe, a celebrarse en la ciudad de Mexicali, México. Primero haríamos escala en Miami y tras una parada en Dallas, el objetivo era llegar a San Diego, para luego trasladarnos en carro a la pequeña población de El Centro, California, donde nos hospedaríamos. Desde allí iríamos todos los días a Mexicali, cruzando la frontera entre Estados Unidos y México. En Miami nos retrasamos en migración y perdimos el vuelo a Dallas. Cuando finalmente pudimos llegar a Dallas ya era tarde para seguir hacia San Diego, por lo que nos quedamos a dormir en esa ciudad y continuar el viaje al día siguiente. Nos levantamos temprano, nos fuimos al aeropuerto y encontramos un vuelo a media mañana para San Diego. Félix abordó primero que yo y se sentó en las filas traseras del avión, mientras que yo me ubiqué en un asiento intermedio. Cuando íbamos a despegar, dos personas se me acercaron y me dijeron que los acompañara. Me negué y exigí una explicación, y entonces me esposaron y me sacaron del avión. El vuelo se fue y a mí me encerraron en una habitación donde permanecí más de dos horas. Tras interrogarme y verificar las huellas dactilares, me dejaron ir. La única explicación que me dieron fue que me habían confundido con un narco mexicano muy parecido a mí. Esa tarde viajé a San Diego y en el aeropuerto me encontré con Escaño que estaba como loco buscándome y sin saber qué hacer. Por suerte, el asunto no pasó de ahí y pudimos disfrutar de la Serie sin mayores inconvenientes. Traigo esta historia a colación, por lo sucedido con el entrenador de tenis Yoel Morillo Morillo, quien se encuentra preso desde octubre del pasado año, por lo que parece ser una confusión de identidad. Está acusado de hechos delictivos que, de acuerdo con los testimonios de personas que le conocen y avalan su buen comportamiento, no pudo cometer por cuestión de ubicuidad y tiempo. Es una lástima que la vida de un profesional joven se pierda de esta manera, por lo que hago un llamado al Ministerio Público para que esclarezca este caso. A cualquiera lo confunden, de eso doy fe.