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El Deporte sábado, 25 de enero de 2020

PRESENCIA DOMINICANA

Negocio de ganar ganar

  • Negocio de ganar ganar
Tony Piña Cámpora
blog.listindiario.com

Por segunda ocasión Tigres y Toros se enfrentan en una Serie Final del béisbol dominicano. La vez anterior fue en 1984-85, hace 35 años. Ese evento se destaca por dos hechos sobresalientes: los Toros, entonces Azucareros del Este, habían nacido el año anterior fruto de la expansión efectuada para ese certamen de 1983-84. Ocurrió que antes del inicio de esa temporada los Leones del Escogido cedieron a la aún no estrenada franquicia los derechos de los jugadores George Bell, Domingo Ramos y Ramón Lora a cambio de dinero. Esa operación provocó en las filas rojas un fuerte disgusto que posteriormente estimuló la salida del equipo de su entonces presidente; Félix Mario Aguiar. No obstante, los Azucareros, incluso con la presencia de los mencionados jugadores y una brillante contribución ofensiva de Bell, finalizaron su temporada de estreno en el último lugar.

Sucedió entonces que en el receso de 1984 se realizó otra negociación en la que participaba la flamante organización, esta vez con los Tigres del Licey. Cedieron a Bell y Lora a cambio de un grupo de jugadores compuesto principalmente por el receptor Juan Espino, el torpedero Rafael Santana y el lanzador zurdo Gibson Alba. Con ese grupo añadido al plantel, los romanenses lograron revertir los resultados del año anterior, clasificaron en la Serie Regular llegando al gran final en apenas su segunda experiencia; frente a un Licey, que asimismo había alcanzado esa meta con el auxilio de Bell y Lora. Los Azules ganaron el certamen cuatro a uno, pero lo significativo fue el positivo resultado que generó la indicada negociación para ambos equipos.

El otro acontecimiento destacado de ese evento culminante fue el dominio que en el cuarto partido demostró el lanzador derecho de los Tigres Tom Brennan. Blanqueó  ponchando a diez bateadores, sin ceder bases, permitiendo apenas dos hits, ambos de Domingo Ramos. Alcanzó 93 puntos en la escala que mide el dominio de un pitcher en un juego, la segunda cifra más alta que en Lidom se ha podido registrar, únicamente superada por los 94 conseguidos por Balvino Gálvez el 8 de noviembre de 1988, casualmente, frente a los Azucareros también.