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El Deporte sábado, 17 de agosto de 2019

CON LOS CAMPEONES

Lágrimas de emociones e impotencia

  • Lágrimas de emociones e impotencia
Mario Emilio Guerrero

Las emotivas  lágrimas derramadas por las Reinas del Caribe durante la ceremonia de premiación del voleibol femenino de los Juegos Panamericanos de Lima, conmovieron a los dominicanos. Esas lágrimas sirvieron para descargar toda la presión acumulada tras duras batallas en la cancha y fluyeron ante la emoción de escuchar las notas del Himno Nacional. Esas lágrimas nos recordaron aquellas de Félix Sánchez en Londres 2012 y las de tantos otros competidores criollos que han hecho ondear el pabellón tricolor en certámenes internacionales. Son esas las vivencias que el atleta atesora en su corazón, que jamás se olvidan y que años después, al evocarse, los ojos vuelven a humedecerse con renovadas lágrimas. No todos los atletas pueden disfrutar de esos momentos de gloria, pero quienes ni siquiera lo intentan y reniegan del privilegio de representar a su país, no saben lo que se están perdiendo. El reconocimiento y respeto que se han ganado nuestras voleibolistas, así como todos los demás medallistas y miembros de la delegación que participaron en Lima 2019, son invaluables y no pueden medirse en términos materiales. Aquellos que buscan fortuna y notoriedad, desechando el compromiso con su selección, podrán ser ricos y famosos, pero nada más. No se dan cuenta de que con un poco de entrega por su país, podrían lograr todo eso que ansían, y por añadidura, la enorme gratitud de un pueblo que sabrá reconocer su esfuerzo.

Chicho Sibilio

Antes de concluir la entrega de hoy, debo referirme a otras lágrimas. Las lágrimas que afligidos vertimos el pasado sábado ante la infausta noticia de la muerte a destiempo de Chicho Sibilio, una de las grandes luminarias del baloncesto dominicano y de nuestro deporte en sentido general. Tuve el privilegio de seguir muy de cerca la carrera de Sibilio, pero no voy escribir sobre sus éxitos deportivos, sino que relataré un episodio de su vida que quizás mucha gente desconoce y del que fui testigo. Cuando recibió la noticia, estando ya en Panamá, de que no podría participar en Centrobasket 77, su primera reacción fue de indignación y se negaba a aceptar la disposición de la FIBA. Luego, cuando supo que nada podía hacer, lloró desconsolado. Fueron lágrimas de impotencia y una muestra del amor por su país.