PRESENCIA DOMINICANA

Juego pequeño

Tony Piña Cámpora

En coloquio de béisbol desarrollado en Twitter emergió el tema sobre los jugadores que han sido cultores del llamado “juego pequeño”, ese que basa su ofensiva en un bateo de contacto de poco poder, capacidad para embasarse y generar velocidad para lograr las anotaciones. En los tiempos actuales esa modalidad escasea, es época de duelos de poderes: jonrón versus ponches. .

No obstante, esa clase de jugador es útil. Por ejemplo, es muy poco conocida la hazaña de Willy Taveras, jugador que encaja en ese tipo de atleta.

En 2008 defendió el bosque central de los Rockies y a pesar de lo favorable para la ofensiva que era su sede, de los 120 hits que disparó apenas 18 fueron extrabases, su slugging estuvo por debajo del OBP, .296 frente a .302, pero contribuyó con 68 bases robadas en 75 intentos, alcanzando un promedio de éxito de 90.7%.

¡Es el único en la historia que estafándose más de sesenta almohadillas logra promedio por encima de 90%! En el escenario local las exitosas ediciones de las Águilas Cibaeñas de los años setenta se destacaron por efectuar este juego, sobresaliendo Miguel Diloné con la distinguida compañía de Franklin Taveras y Omar Moreno. En la campaña de 1976-77 estuvieron juntos durante todo el torneo y entre los tres se robaron 78 bases siendo atrapados en el intento apenas 17 veces.

Setenta de esas estafas fueron realizadas por Diloné (44) y Moreno (26), cantidad que constituye récord para una pareja.

En los albores de la actividad esos jugadores eran muy comunes en el país. Los encargados de aportar el poder eran mayormente importados. Tiant Tineo con Águilas Cibaeñas, Olmedo Suárez, Alcibíades Colón y Luis Báez del Licey, Gallego Muñoz y Macuquín Féliz del Escogido y Chico Conton y James Mathews (Papito Mateo) fueron los más destacados de esa época en el sentido señalado. Tineo estableció marca de estafas en 1952 (17) que permaneció hasta 1961, Suárez de hits (72) en 1953, superada en 1959, y Conton fue el primero en acumular veinte triples y cincuenta bases robadas de por vida en el béisbol dominicano.