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MUJERES DE GRANDES LIGAS

“Manos a la obra”

  • “Manos a la obra”
Carolina Cruz De Martínez
carolinacruzdemartinez@yahoo.com

ENFOQUE: Trazar un plan de acción siempre exigirá mucho de nosotros como seres humanos. Requerirá determinación, astucia, coraje, persistencia y mucho enfoque. El trabajador que respete su herramienta de trabajo no verá escasez porque está dignificando su persona y su labor.

Es mucho lo que atañe el estar enfocado pues nada ni nadie funciona con precisión si otras cosas compiten por su atención. Para poner manos a la obra es necesario la concentración pues ser erráticos puede costarnos muy caro.

Manos a la obra es una frase muy versada, pero poco implementada por esta generación. El deporte en particular es una profesión que amerita las dos manos y algo más para poder producir un rendimiento aceptable. Un deportista es un trabajador normal como en cualquier otra carrera, con la particularidad de que la fama y el dinero a veces lo eleva más de la cuenta. Pero al final es un trabajador, y si como tal no pone empeño a pesar de su talento no producirá una obra profesional. Un deportista que denote pereza, apatía, irresponsabilidad e irrespeto no permanecerá por más talento que pueda portar.

OFICIOS: Manos a la obra es hacer con dedicación lo que por años vemos a alguien que hace su oficio con amor. Todos hemos visto lo que transmite un plomero de confianza, un limpia botas recurrente, un frutero decente, una cocinera con ética; estos son trabajadores de profesión humilde pero que con su esfuerzo y dedicación pueden transmitir un mensaje de credibilidad y ganarse el respeto en el servicio que les ha tocado dar. Hoy escasamente vemos ejemplos de profesionales que siendo mucho más acaudalados que estos, muestran menos ética y entrega.

El deportista tiene que ganarse el respeto que un frutero decente, un limpia botas recurrente o un plomero de confianza se gana. El atleta no puede pensar que porque se le dió la oportunidad o porque se ganó unos cuantos pesos ya debe rezagarse y acomodarse. La mentalidad de un frutero decente es que tiene que mantener sus frutas y utensilios limpios diariamente para que el cliente le compre y sepa que ahí hay higiene. La mentalidad de un limpia botas recurrente es que tiene que salir temprano a pararse en el mismo lugar de siempre y ofrecer su servicio mejor que el del frente. La mentalidad de una cocinera con ética es que su manipulación de alimentos y su aseo personal son la garantía de que los comensales confíen en lo que le pone en la mesa.

A muchos deportistas de hoy les falta ese espíritu de respeto hacia lo que hacen y a si mismos. La mentalidad promedio no es la del frutero, la del limpia botas o el plomero, sino la de sentirse merecedor y dejar de dar el 100 por ciento en su profesión. Un deportista que piense que debe velar por lo que tiene y lo que le falta por recorrer se preocupará por tener limpio su uniforme, comer a la hora correcta, estar temprano en sus prácticas , tener sus herramientas de trabajo en su lugar, limpias y organizadas. Un deportista que quiere poner manos a la obra respetará lo que su organización le demanda, buscará cumplir con lo que el entrenador le exige, y si está bajo la tutela de sus padres acatará sus deberes sin peros ni desafines.

HAY OTROS: Poner manos a la obra es pensar qué hay miles ahí afuera esperando el puesto que uno tiene que preservar o ganar. Los fruteros saben que viviendo en un país tropical la demanda siempre será mucha y por ende no se pueden descuidar; un limpia botas sabe que no sabe hacer más nada que lustrar y brillar y debe hacerlo con esmero, y una cocinera sabe que de sus manos depende su sustento y el bienestar de los que confían en su talento natural.

El Manual de Vida dice: “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.” Colosenses 3:22. Si tal hacemos transmitiremos el respeto de alguien que se respeta a si mismo y su profesión

Hasta la próxima

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