PRIMER ROUND
Las huellas de Steward
La gente del boxeo conoció a Emmanuel Steward cuando un fenómeno larguirucho y con una pegada capaz de dejar tirado por toda la cuenta a un caballo, Thomas Hearns, salió al aire a despanzurrar a todos los welters y superwelters hasta convertir en chatarra al monarca AMB Pipino Cuevas y alzarse con la corona del mundo de las 147 libras; aunque su primer diamante pulido en el gimnasio Kronk en Detroit, fue el peso ligero Hilmer Kenty, quien se coronó unos meses antes que Hearns, pero no tuvo la popularidad de su compañero de cuadra. Steward, sin embargo, con un trabajo de décadas fue creando su propia aura, y a base de grandes triunfos y honestidad en el trabajo con cerca de 30 campeones mundiales de su gimnasio, se convirtió en el entrenador de las últimas 4 décadas de mayor respeto y prestigioÖ A la hora de su muerte -entrando el fin de semana- en un hospital de Chicago, no basta con que su nombre esté en el Salón de la Fama del Boxeo hace ya varios años, su ausencia en este complejo deporte dejará un gran vacío, y peor, su comprensión, amistad y solidaridad serán irremediablemente, redundante y ruidosamente imposible de conseguir en un ambiente cada vez más hostil por la lucha de intereses existentes. FIGURAS: Además de Kenty y Hearns, a Steward se le vio triunfante en las esquinas de campeones de la talla de Milton McCrory, Steve McCrory, Jimmy Paul, Gerald McClellan, Dennis Andries, John David Jackson, Michael Moorer, Duane Thomas, Tony Tucker, Vladimir y Vitali Klitschko. También trabajó con figuras como Wilfredo Benítez, Miguel Ángel González, Jermain Taylor, Naseem Hamed, Lennox Lewis, Mike McCallum, Evander Holyfield, Julio César Chávez, Oliver McCall, Graciano Rocchigiani, James Toney, Chad Dawson, Yuriorkis Gamboa, Kermit Cintron, Miguel Cotto. DOMINIO: En varias ocasiones se vio a Emmanuel Steward, mostrando la mayor capacidad profesional en su área, derrotando a grandes figuras con un peleador prácticamente desconocido, luego era contratado por el derrotado, lo rehabilitaba, y le hacía tomar venganza de su verdugo. Fue el caso de muy particular de Lennox Lewis y Oliver McCall, entre otros en los que marcó sus huellas positivas. LA ÚLTIMA VEZ: Steward murió de un problema estomacal, me imagino que sería un cáncer por lo que se ha dicho que sufrió y las intervenciones a que fue sometido. Estoy casi seguro que su última pelea fue cuando subió a la esquina de su pupilo Andy Lee, quien perdió de Julio César Chávez Jr. en la pelea de junio pasado por la corona mediana del CMB. Chávez ganó por nocaut a la altura séptimo asalto y Steward bajó del ring con la derrota, pero con su muchacho abrazado confiado en que lo recaucharía para hacerlo campeón en una próxima oportunidad, la que la vida no le dio. LATERALES: A propósito de entrenadores que dejan huellas, me escriben un anónimo desde Maquiteria, de que un salón de entrenamiento se le ha dado el nombre de “Ruddy Zapata”, y yo me pregunto, ¿eso es lo que se merece?... Zapata, para mí fue el Emmanuel Steward dominicano y lo demuestro al que quiera... También hemos perdido otros hombres legendarios en estas lides boxísticas en la última década: Ernesto Valdez (Kid Bomberito) Julito López, Ramón Paula (Pata de Cabra), Pascual Sánchez (Kid Jiguerita), Freddy Mateo, Darío Pérez, Arturo Báez, Virgilio Frías, José Gómez Díaz (Pochocho), Manén, Daniel Suárez, Ruddy Peña, entre otros.

