PRESENCIA DOMINICANA

Mejor efectividad y más episodios

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Tony Piña CámporaSanto Domingo

Tomando en consideración que combinar una alta cantidad de entradas lanzadas con un bajo promedio de efectividad es un parámetro ideal para medir la calidad del trabajo de un lanzador, se debe convenir que Félix Hernández logró una cosecha admirable el año pasado al conquistar ambos renglones en la liga Americana. Si a eso le agregamos que a partir de 1920 en las ligas mayores solo 21 lanzadores en 28 ocasiones han conseguido encabezar esos dos departamentos en una temporada, entonces esa hazaña se dimensiona más. Los que han logrado en más de una ocasión esta combinación son Bucky Walters en 1939 y 1940, Sandy Koufax en 1965 y 1966, Greg Maddux, el único en alcanzarlo tres veces entre 1993 y 1995 y Roger Clemens, Randy Johnson y Johan Santana la concretaron en 1991 y 1997 el primero, 1999 y 2002 Johnson y Santana en 2006 y 2008. Este último es el único en conquistarla en ambos circuitos. En el caso de Maddux se debe señalar que en 1994 la temporada estuvo acortada por la huelga de jugadores, pero aún así consiguió completar 202.0 episodios. Analizando el acontecimiento surgen una serie de datos interesantes, sobre todo al separar las diferentes épocas en que se ha dividido el béisbol de grandes ligas. Por ejemplo, en lo que se puede llamar la etapa tradicional antes de las primeras expansiones donde prevaleció la barrera racial, este hecho ocurrió once veces y solo Walters pudo repetirlo. El último en concretar la hazaña antes de la era de la expansión fue Warren Spahn en 1947 en la liga Nacional y es 17 años después cuando la logra Dean Chance con los Angelinos. Entonces Koufax le sigue en los dos siguientes años y de allá para acá en cada decenio por lo menos un lanzador ha combinado estos lideratos. Steve Carlton en 1972, en los ochenta Dwight Gooden (1985), Mike Scott (1986) y Bret Saberhagen (1989). En los noventa Maddux y Clemens en las antes señaladas temporadas y ya en este siglo Johnson, Santana y Hernández. Una quintaesencia de dominio bajo ese esquema son los lanzadores que consiguen la mayor cantidad de entradas lanzadas en una campaña y finalizan con un promedio de efectividad por debajo de 2.00. A partir de ese 1920 que inauguró la actual era de la “Bola Viva”, solo ocho la han logrado. En ella se manifestó la grandeza de Pete Alexander cuando el mismo año que se introdujo la nueva bola ganó el liderato de efectividad del viejo circuito con 1.91 completando 363.1 episodios. En 1933 le tocó a Carl Hubbell de los Gigantes con 1.66/308.2, Hal Newhouser en 1945 fue el primero en inscribir a la liga Americana en el exclusivo cuadro con 1.81/313.1 y es a partir de 1960 que brotan los mayores cultores, como Chance en 1964 (1.65/271.1), Koufax en 1966 (1.73/3.23.0), Carlton en 1972 (1.97/346.1), Gooden en 1985 (1.53/276.2) y finalmente Maddux, el único en logarlo dos veces, en 1994 y 1995 con 1.56/202.0 y 1.63/209.2, en ambas ocasiones como indiqué antes, en campañas con calendario recortado por la huelga de jugadores.

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