Listin Diario Logo
06 de diciembre 2019, actualizado a las 12:56 a.m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
El Deporte martes, 01 de julio de 2008

La crónica de los martes

  • La crónica de los martes
    En el mediodía del domingo 19 de octubre de 1997, el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano le entregó una placa de reconocimiento al inmortal dirigente Tom LaSorda, el cual aparece (derecha), en compañía del entonces Presidente de esa institución deportiva.
  • La crónica de los martes
  • La crónica de los martes
Cuqui Córdova

En pleno juego, Tom Lasorda se quitó la camisa en el Estadio Cibao
Thomas Charles LaSorda, nativo de Norristown, Pensylvania, de origen italiano, cuyo nacimiento se produjo en fecha 22 de septiembre de 1927, ha sido uno de los dirigentes más motivador de los que pasaron por las Grandes Ligas. Tom no fue nunca un gran estratega, pero el dirigente que sabía como llevarse bien con sus jugadores. Era totalmente un manager pintoresco que se hizo famoso por sus salidas jocosas. Hay cientos de anécdotas y cuentos en su vida.

Dirigiendo en una ocasión al “Licey”, le llevó un cubo de agua al lanzador de las Aguilas, Juan Jiménez, porque entendía que el cibaeño estaba ensalivando la pelota.

En otra oportunidad, en Dodgerstown, llamó al jardinero dominicano José Rafael González, que tenía fama de “gigoló” y le dijo, “los Dodgers necesitan un jardinero, no un Rodolfo Valentino”.

Al presentar al criollo Manuel Mota en un acto en el Campo de Entrenamiento de los Dodgers señaló: “Ahora con nosotros un sobreviviente del Arca de Noé”. Producto de sus triunfos, fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1997, en su primer año de elegibilidad, convirtiéndose en ese momento en el décimo cuarto manager en escalar a esos estratos.

En nuestro país, como es de todos sabido, LaSorda dirigió a los Leones del “Escogido” en la temporada 1970-1971 y luego a los Tigres del “Licey” en las campañas de 1972-73, 1973-74, 1974-75 y 1975-76. Además con los felinos, actuó en dos Series del Caribe, 1973 y 1974, ganando en la primera. En el campeonato 70-71, estando al mando de los Leones Rojos, ocurrió lo siguiente: En el noveno episodio del partido que jugaban el Escogido y las Aguilas en el parque de los cibaeños, el sábado 5 de diciembre de 1970, los primeros ganaban 2 a 0 con gran pitcheo del zurdo Danilo Rivas, quien limitaba a los norteños a cinco hits. Los escarlatas pegaron ocho imparables contra Skip Guinn, quien fue el derrotado. Doyle Alexander sustituyó a Rivas en la octava entrada y luego de haber sacado los dos primeros outs, del noveno, fue víctima de un jonrón muy discutido conectado por el jardinero Tomás Silverio.

El batazo fue una línea que chocó en un poste que dividía la pared de foul del jardín derecho. El árbitro Lucas Gómez decretó jonrón, con lo cual se puso el partido 2 a 1, todavía a favor de los Leones.

Tan pronto se produjo la decisión del árbitro, LaSorda salió de la cueva como un bólido, iniciando una protesta muy original. Comenzó por quitarse la gorra, luego las zapatillas y más tarde la camiseta.

Ante esta peculiar protesta, el norteamericano fue expulsado del juego y apresado por los policías que estaban de servicio en el estadio. LaSorda fue multado con 50 pesos y cinco días sin poder dirigir a su equipo. Además fue sometido a la acción de la justicia civil acusado de atentar contra el pudor público por el entonces comandante policial de Santiago, general Eligio Bisonó Jackson. Aquel suceso llamó mucho la atención de la fanaticada, pero solamente constituyó un capítulo más en la extrovertida vida del hombre que odiaba perder un juego.

El más raro jonrón de la historia
En el campeonato de 1940- 1941, mientras en Cuba se jugaba un partido entre los clubes “Almendares” y “Habana” (azules y rojos), un jugador de este último equipo bateó un rolling al campo corto, el ocupante de esa posición era el infielder Francisco-Cuco-Correa, y cuando este quiso atrapar la bola, la misma se le introdujo por la manga izquierda de la camisa del uniforme hasta bajar al cinturón. Cuco no se dio cuenta por donde andaba la “Wilson” y empezó a buscarla a su alrededor, en tanto sus compañeros del infielder se mantenían confundidos de la desaparición de la esferoide. Mientras aquello ocurría, el corredor llegaba a las respectivas bases sin obstáculos algunos.

Hasta que Correa la sintió dentro del cuerpo, pero ya el bateador había entrado en carrera, dándose así el más raro jonrón consignado en la historia del béisbol.

Este jugador cubano, que pasó por aquel trance de perdérsele la bola, jugó en varias ocasiones en la pelota dominicana. Cuando los integrantes del “Cubans Stars” visitaron el país en 1933, con ellos vino Correa y en el famoso torneo profesional de 1937, él fue uno de los refuerzos de la temible maquinaria de los Dragones del “Ciudad Trujillo”, campeones nacionales.