La crónica de los martes

Ramón NaranjoADIÓS HERMANO, BUEN VIAJE La vida nos da muchos momentos sanos y agradables y también otros de dolor y sacrificio, pues así se conforma este mundo, pero debemos siempre aceptar los designios sagrados que nos llegan desde la alturas infinitas. Cuando la persona está en comunión con Dios y recibe esa luz verdadera que ilumina las cámaras secretas del alma, es entonces que se produce el verdadero goce espiritual de la pureza y de la influencia del Divino Creador. En estos días hemos recibido con pena la partida de varios seres queridos, lo que nos ha entristecido y ahora por último, el domingo pasado, 4 de noviembre, a las seis y veinte de la mañana expiró después de una lucha tenaz, el esposo de mi hermana Carmen, RAMÓN AMABLE NARANJO BLANDINO, el hijo menor de Juan Naranjo Cabreja y Dilia Irene Blandino Cabral. Ramón Naranjo nació en Santo Domingo, el domingo 21 de febrero de 1937 y acaba de fallecer a los 70 años de edad. Cuando joven, sus padres lo enviaron a estudiar a los Estados Unidos, graduándose de bachiller en la academia de “West Nottingham”, en Maryland. Igual que su hermano mayor Johnny, Ramón se dedicó a las actividades del deporte a través de la radio y la televisión. Era un destacado locutor, con una voz muy nítida y de un hablar correcto. Ramón laboró en la cadena de los Indios, cuando La Vega tenía un equipo en la Liga de Verano del Cibao, en los años 70. Era un béisbol profesional que se jugaba entre equipos que no competían en invierno. El amigo ido fue un narrador excelente. También trabajó con los Piratas del Atlántico de Puerto Plata, en la misma Liga de Verano del Cibao. Entre muchas cosas que realizara Ramón, debemos destacar que hizo labor de escucha. Ocupó el cargo de Gerente General del “Licey” en la presidencia de Trancredo Aybar Castellanos, en el período 1993-94 y 1994-95. Además tuvo las mismas funciones con los Pollos del Cibao de Julito Hazim. Sin lugar a dudas, Ramón fue un deportista a carta cabal, ejerció casi todos los roles del béisbol y siempre lo hizo con seriedad y honestidad. Aun cuando poseía momentos de temperamento fuerte, sus acciones dejaban ver que dentro de su cuerpo había un hombre bueno y trabajador. Los ejecutivos y deportistas José Joaquín Puello Herrera y Luisín Mejía pueden dar fe de lo que decimos. Ramón, nos va a hacer mucha falta, no aparecen muchos de tus condiciones, conmigo fuiste un buen familiar y amigo de verdad.

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