EDITORIAL
Al rescate de los hospitales
Este diario ha sido un perpetuo vigilante de los servicios y el estado en que se encuentran los hospitales públicos.
Y por eso, frecuentemente publica en sus páginas reportajes que , según sean las circunstancias, proyectan el nivel de calidad o de precariedad de sus atenciones a los pacientes.
Una vez pusimos el foco en las inhumanas condiciones de trato en salas de emergencias o de consultas, y a causa de ello se estableció un sistema de atenciones más definido y organizado.
En otras ocasiones, los reportajes que describen problemas de higiene, daños de estructuras o falta de equipos han dado lugar a respuestas positivas del gobierno, mejorándolas según las disponibilidades presupuestarias o el nivel de apremio que tengan.
Por eso nos satisface la carta que el nuevo director del Servicio Nacional de Salud, doctor Julio Landron, ha dirigido a este diario para reconocer nuestro interés en el tema de la salud pública.
Como experimentado director que dejó una impronta de eficiencia , calidad y modernidad en el hospital traumatológico Ney Arias Lora, hay base para esperar que en su gestión mejoren significativamente las condiciones deplorables que presentan muchos de ellos.
Los hospitales públicos son los únicos a los que los pobres y humildes pueden acudir, ya que los costos de atenciones, cirugías o internamientos en clínicas privadas son privativos para ellos.
Garantizar su salud, con adecuadas atenciones, medicamentos y trato humano, es la más noble ayuda que les puede dar el Estado.
Nos complace que el nuevo director del SNS reconozca que la labor informativa del Listín en este aspecto contribuye una ayuda para identificar y corregir deficiencias.
Nos anima su decisión de disponer una amplia evaluación del trabajo estado actual de muchos hospitales, para proceder a la inmediata solución de sus problemáticas.

