EDITORIAL

Un atropello inadmisible

Con un desplante grosero e intolerable, un oficial de la seguridad presidencial obstruyó este viernes la labor periodística de un reportero de LISTÍN DIARIO, impidiéndole ejercer su derecho a formular preguntas al Jefe del Estado.

El individuo, identificado como el mayor Alejandro Fernández, del Ejército, no solo bloqueó el trabajo del periodista Sauro Scalella, sino que lo sometió a un interrogatorio impropio, como si se tratara de un infiltrado.

Este proceder es un agravio directo a la prensa y a la ciudadanía a la que sirve.

La actitud de este oficial se desvía por completo del espíritu de apertura y respeto que, hasta ahora, habían caracterizado al presidente Luis Abinader y a sus equipos de comunicación.

Constituye una flagrante contradicción con el estilo accesible y la cercanía que el propio mandatario ha mantenido históricamente con los medios.

Ante esto, nos preguntamos con firmeza: ¿con qué derecho este miembro del Ejército maltrata a un reportero que ejerce su oficio con respeto, corrección y profesionalidad?

¿Acaso es función de este “jefecito” filtrar qué periodista o medio puede interpelar al Presidente, decidir sobre los temas y, además, amenazar con vetar el acceso de nuestros profesionales a la sede del gobierno?

Aunque la Dirección de Comunicaciones ha presentado disculpas por el atropello, desde LISTÍN DIARIO condenamos enérgicamente este abuso injustificable.

Mantenemos con la Presidencia de la República y con el Ejército una relación de respeto y colaboración que un oficial indebido no mancillará.

Este incidente exige, de manera urgente, que ambas instancias establezcan un protocolo claro sobre el trato de los escoltas presidenciales hacia la prensa.

Hay una línea muy clara: una cosa es el celo legítimo por la seguridad del Presidente, y otra muy distinta es ejercer esa función violando los derechos legales y constitucionales que amparan la labor informativa.

Sin garantías explícitas de un trato digno y profesional, a LISTÍN DIARIO se le hará extremadamente difícil exponer a sus reporteros a vejámenes como este en las futuras coberturas de las actividades del Presidente.

Nunca hemos permitido, ni permitiremos, que nadie —sin importar su rango o investidura— nos impida buscar la información pública.

Nuestro compromiso es con el pueblo dominicano, y para cumplirlo nos apoyamos en la Constitución, en las leyes de libre acceso y en todas las normas que defienden los derechos civiles y democráticos de nuestra nación.

Por tanto, no callaremos y no claudicaremos.