EDITORIAL

Ocoa en emergencia

La situación en San José de Ocoa es desastrosa.

Las intensas lluvias caídas sobre un suelo ya saturado han provocado una calamidad de enormes proporciones.

Aunque las autoridades locales han trabajado sin descanso para hacer frente a la crisis, la magnitud de los daños las ha desbordado por completo.

Con ríos, arroyos y cañadas al tope y numerosos barrios y comunidades anegados, es urgente acudir en auxilio de esta laboriosa provincia.

El Gobierno debe movilizar de inmediato todos los equipos necesarios para rehabilitar el acceso a las zonas aisladas y asistir a las familias en sus necesidades más básicas.

Esta acción debe complementarse con una campaña sanitaria urgente que incluya la distribución de medicamentos antigripales, antiparasitarios, agua embotellada, jabones y alimentos no perecederos para prevenir brotes de enfermedades.

Una vez superada la fase crítica, corresponde al Gobierno implementar medidas efectivas para recuperar la producción local.

La tragedia encontró a Ocoa en plena cosecha de café, justo cuando los precios del grano superan los 22,000 pesos por quintal.

Lamentablemente, gran parte de la producción se ha perdido a causa del temporal.

Las pérdidas en este rubro son cuantiosas y se suman a las de los cultivos en invernaderos y huertos al aire libre, afectados tanto por la saturación hídrica como por el aumento de plagas.

Con justa razón, los legisladores de Ocoa han solicitado al presidente Luis Abinader que declare la provincia en estado de emergencia y destine todos los recursos necesarios para su recuperación.

Confiamos en que, a pesar de que los efectos de las lluvias se extienden por gran parte del país, el Gobierno volcará su atención y acción para salvar a Ocoa en esta prueba difícil.

La notable coordinación que muestran las autoridades locales y las entidades sociales de la provincia es la mejor garantía de que, con el apoyo del Gobierno, Ocoa volverá a florecer.