Las buenas intenciones no bastan
Este jueves, al conmemorarse el Día del Medio Ambiente, es momento de un balance urgente.
El país cuenta con un marco legal robusto y es signatario de acuerdos internacionales que, aplicados con rigor, garantizarían una gestión ambiental integral.
Desde la protección de recursos naturales hasta una gobernanza territorial inclusiva.
También dispone de conocimiento científico, de técnicos y expertos de universidades, organismos internacionales y organizaciones sin fines de lucro, que ofrecen estudios, tecnología y acompañamiento al Estado y al sector privado para solucionar problemas ambientales.
Los medios de comunicación cumplen un rol crucial en este ecosistema, actuando como puente entre el conocimiento especializado y la ciudadanía.
Ejemplos como los conversatorios del Encuentro Verde y las publicaciones del proyecto Plan Lea del Listín Diario son valiosos contribuyentes.
Sin embargo, durante años, científicos y expertos han alertado que la crisis ambiental ha tocado fondo.
Sus voces señalan realidades ineludibles: pérdida acelerada de biodiversidad, contaminación del aire y por residuos plásticos, impactos palpables del cambio climático, presión humana sobre áreas protegidas y zonas urbanas.
También denuncian mafias que depredan cuencas hidrográficas, y plantean la imperiosa necesidad de combatir la pobreza mediante ordenamiento territorial y educación ambiental.
Pese al pesimismo que rodea los temas ecológicos, los defensores del medio ambiente insisten en cada discurso y denuncia con una actitud esperanzadora y dispuesta a colaborar.
Aguardan el momento en que estas alertas sean escuchadas y se traduzcan en respuestas tangibles y verificables.
Porque, al hacer balance —especialmente en fechas simbólicas como esta—, queda en evidencia que las buenas intenciones no bastan.
A nivel del Estado, es imperioso asumir responsabilidades y actuar con decisión en la defensa de estos recursos vitales.

