Atascados en el abecedario

La niñez y la juventud dominicanas están haciendo un sacrificio extraordinario para acceder a la educación.

Basta con leer el reportaje que publicó ayer Listín Diario sobre las condiciones de estudio en El Gramazo, Padre Las Casas, para comprender la magnitud de este drama.

Para llegar al plantel, alumnos y profesores deben vadear un río que, con frecuencia, se desborda y los deja aislados durante días.

Desde hace años, la comunidad reclama la construcción de un puente que permita la movilidad segura de las personas en una zona donde las lluvias son abundantes.

Hasta el día de hoy, las autoridades han hecho oídos sordos.

En este caso se trata de la ausencia de un puente. En otros puntos del país, las escuelas carecen de condiciones mínimas para impartir docencia o han quedado inconclusas.

Mientras el mundo avanza aceleradamente hacia el dominio de las nuevas tecnologías para formar talentos, en nuestro país seguimos atascados en la labor elemental de enseñar el abecedario.

El gobierno debe impulsar una estrategia eficaz de acondicionamiento de los centros escolares y garantizar el acceso seguro a ellos, para que los estudiantes no paguen un precio tan alto por aprender.

Resulta inaceptable que, en una sociedad donde muchos jóvenes buscan el dinero fácil y existen redes criminales dispuestas a reclutarlos, estudiar sea una tarea tan difícil.

Las naciones que han apostado decididamente por la educación exhiben hoy un progreso sostenido y una calidad de vida superior.

Por el contrario, los países que desatienden la formación de su juventud permanecen anclados en el atraso y condenan a la mayoría de su población a la precariedad.

Necesitamos que las autoridades se comprometan a fondo para que estudiar deje de ser una batalla de supervivencia y se convierta en un ejercicio digno y esperanzador.

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