Un jueguito peligroso

El uso indebido de luces láser contra las cabinas de pilotos de aviones comerciales se ha convertido en una amenaza seria para la seguridad aérea.

En los últimos meses, entre 10 y 12 pilotos han reportado incidentes en plena aproximación para aterrizaje en los aeropuertos Internacional de Las Américas, de Santo Domingo, y Cibao, de Santiago.

Lo que algunos podrían ver como un acto de diversión es, en realidad, un delito con intenciones maliciosas: obnubilar a los pilotos en el momento más crítico del vuelo, lo que podría derivar en accidentes graves.

La alteración repentina de la percepción visual afecta la capacidad de maniobra del piloto y, en algunos casos, obliga a abortar el aterrizaje.

Las autoridades aeroportuarias y de seguridad han tomado cartas en el asunto, coordinando esfuerzos con organismos de inteligencia del Estado para confrontar esta amenaza.

Sin embargo, el problema persiste y exige una respuesta más contundente.

La Ley 491-06 de Aviación Civil establece penas de prisión de 2 a 5 años para quienes cometan este tipo de actos, pero de poco sirve si los culpables no son identificados y llevados ante la justicia.

El antecedente de 2016, cuando un tribunal de Santiago dictó prisión preventiva contra un hombre sorprendido apuntando un rayo láser a la cabina de un avión, demuestra que se puede actuar con firmeza.

Es urgente que esta práctica sea erradicada antes de que provoque una tragedia.

El gobierno, las fuerzas de seguridad y las autoridades aeronáuticas deben desplegar todos los recursos necesarios para localizar y procesar a quienes cometen estos ataques.

La seguridad de los pasajeros y la integridad del sistema de aviación no pueden quedar a merced de individuos irresponsables que han convertido un acto criminal en un “jueguito peligroso”.

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