Padres irresponsables

La paternidad irresponsable es, sin dudas, la génesis de muchas de las manifestaciones de irrespeto, desprecio y desacatos morales que hoy empañan a la sociedad.

En ningún otro tiempo se había registrado un nivel tan alto e inquietante de participación de niños, adolescentes y jóvenes en hechos delictivos o en conductas bochornosas frente a sus maestros y hasta sus propios progenitores.

La falta de educación en hogares, la desdicha de tener padres que no supieron cumplir sus innatas responsabilidades, la multiplicación de las rupturas familiares y el abandono, puro y simple, de niños lanzados a la calle a trabajar o prostituirse, es la fuente de muchos problemas sociales que padecemos hoy.

Sus consecuencias están a la vista de todos.

Los niveles de pobreza, marginalidad y de criminalidad, más el consumo extendido de drogas, afectan a una juventud que quedó atrapada en la ignorancia, la pobre formación escolar o los traumas de la paternidad irresponsable.

Y como resultado de tener a una población significativa de herederos de padres irresponsables actuando sin brújulas en esta sociedad, nuestro futuro inmediato está comprometido.
Sin una juventud consciente del valor del estudio, el respeto a las leyes y al prójimo, el daño de las adicciones y de la actividad delictiva, la sociedad queda a merced de fuerzas que pueden malograr las aspiraciones de bienestar, orden y progreso en el porvenir inmediato.

Al celebrarse mañana el Día de los Padres, lo que queda es reconocer y enaltecer a aquellos que han sabido educar, criar y proteger a sus hijos, enseñándoles las buenas costumbres y caminos que conducen a modelar una sociedad más organizada, más unida y más inspirada en el bien común.