Hora de cierre sin estrés

Miguel Franjul

Pocos años atrás, la hora de cierre de nuestros diarios era una prueba de fuego para los editores y el personal de impresión y circulación. 

Había un plazo fatal que, si no se cumplía, podría mermar la venta del periódico en la calle (o al pregón) o disgustar a los clientes porque la costumbre era leerlo bien temprano. Un cierre ideal sería a las 12:00 de la noche, pero difícilmente se conseguía, pues antes del Internet y de las redes sociales, los periódicos, al tener el monopolio de la información, estaban obligados a dar la última novedad. 

Tanto es así que, aún con todos los medios digitales difundiendo noticias a toda hora, las portadas del diario en papel son las que se muestran y sirven de referencia para análisis y comentarios en los programas matutinos de televisión. 

Huellas de los viejos hábitos. 

Ahora, gracias a la tecnología, los impresos pueden levantar sus horas de cierre sin sufrir estrés. Por ejemplo, a las 8:00 o a más tardar las 9:00 de la noche, porque gradualmente han dejado de dar noticias de último momento y no tienen necesidad de esperar que culmine el día para mostrar contenidos actualizados.

 Ese rol lo juegan los digitales, como excelentes complementos en los nuevos modelos de cobertura y difusión de las noticias, y de hecho esa ventaja ha resultado muy favorable a los periódicos en papel. 

Porque ya los periódicos entienden que deben enfocarse en contenidos más apropiados y deseados por los lectores y estos contenidos pueden planificarse y editarse bien temprano, sin necesidad de montar una guardia de vigilancia noticiosa toda la noche. 

Como los periódicos subsisten gracias a su base de suscriptores, de los anunciantes y de otras modalidades mercadológicas, no tienen que preocuparse mucho por extender hasta la madrugada sus horas de impresión. 

 Con los nuevos horarios de cierre, los ejemplares llegan ahora más temprano a los suscriptores. Y nosotros, los editores, nos quitamos de encima una enorme carga de alta presión que solo la conocen quienes hemos lidiado con estas logísticas toda la vida.