La “gripecita”

Con el benevolente título de “gripecita”, en vano esfuerzo por minimizar sus efectos, la variante Ómicron del coronavirus ha provocado los más altos picos de la pandemia en dos años.

Aquí, en República Dominicana, esas y las anteriores variantes han contagiado a más de medio millón de personas y llevado a la tumba a 4,269 personas, mal contadas.

Por lo tanto, no se puede asumir complacientemente que ese virus es apenas una “gripecita”, porque en verdad que no lo es para aquellos que, sin estar vacunados, cayeron en sus garras.

Hay testimonios de reinfectados en el sentido de que la segunda vez del contagio ha sido peor que en la primera, aun habiéndose vacunado con dos o más dosis.

Que haya sido leve, en cambio, para otros vacunados-contagiados, no le quita poder residual a la carga viral, porque de alguna manera los hechos han demostrado que la Ómicron se burla fácilmente de cualquier barrera de inmunización.

Muchos apegados a la falsa presunción del ínfimo impacto han abandonado las medidas de protección, desafiando al coronavirus, o han creído que el virus desaparece por una “inmunidad de rebaño”.

Y lo que ha resultado que el virus muta entre distintas variantes y subvariantes, porque es traicionero e impredecible por demás.

Tanto así que muchos lo creen una simple “gripecita”, cuando su grado de positividad, hasta ayer, era de prácticamente un 41 por ciento.

Verdaderamente aterrador.