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Editorial lunes, 10 de mayo de 2021

¿Dónde estaba la justicia?

Es una vergu¨enza, para la institucionalidad del país, que más de 400 expedientes de corrupción hubiesen dormido el sueño eterno en la justicia por varios años, como lo acaba de revelar la Procuradora General de la República.

Por lógica suposición, los secretos implícitos en esos expedientes parecen ser más graves que los siete males que, en la mitología griega, reposaban silentes en la Caja de Pandora, hasta que a la magistrada Miriam Germán Brito se le ocurriera destaparla.

En efecto, es ahora cuando la sociedad comienza a escandalizarse al conocer las primeras de una larga serie de revelaciones sobre manejos irregulares de fondos públicos que embarran a distintos estamentos del Estado dominicano.

Antiguos o recientes, la envergadura, peligrosidad o implicaciones que tengan o puedan tener esos expedientes pondrá a pruebas, sin dudas, si la justicia será capaz de actuar para recuperar la autoridad y el prestigio que perdió, por inacción o por miedo, al quedarse demasiado ciega por tanto tiempo.

A la justicia también le ha llegado la hora de la reivindicación.

Su deber es subsanar la carga de impunidad e irresponsabilidad que apareja la ocultación de tantos escándalos en una Caja de Pandora que, por lo visto, no resistía más cargas purulentas de las que almacenó por años.

En esta coyuntura, la magistrada Miriam Germán y sus procuradores adjuntos, Yeni Berenice Reynoso y Wilson Camacho, asistidos por una amplia batería de fiscales, tienen la oportunidad histórica de darle un golpe mortal a la impunidad, para que quede de ejemplo.

Sabemos que no es una tarea fácil, por el grueso de los expedientes y por los demonios que se liberen con este destape.

La sociedad tiene que darle el más completo y firme apoyo al trabajo de los procuradores y fiscales, quienes nunca deben olvidar que no se trata de una cacería de brujas, en la cual se atropellan derechos consagrados en las leyes, sino del más crucial acto de responsabilidad que le corresponde a la justicia dominicana, para quitarse las manchas que la han empañado por muchos años.