Una bomba de tiempo

Da grima saber que, tras una aleatoria toma de muestras en bebidas alcohólicas que se venden al público, el 60 por ciento estaba adulterada con metanol.

Con razón ha sido tan alta la cantidad de personas intoxicadas en las últimas semanas, de las que han fallecido más de 130.

Deben moverse rápido el gobierno y los comerciantes para limpiar el mercado de bebidas de estos venenos.

De lo contrario, seguirá siendo una peligrosa bomba de tiempo para la salud humana. El nuevo reglamento y las medidas de seguridad que se implementan para rodear de garantías de calidad los envases de bebidas auténticas, pueden desacelerar el ritmo de las intoxicaciones.

Las autoridades llamadas a evitar estos negocios ilegales deben intensificar sus operativos para decomisar estas bebidas adulteradas y detener a los jefes y los peones del negocio, como criminales.

La justicia tiene que ser implacable con estos. Si lo consideramos un peligro a la seguridad nacional, estos traficantes deben ser tratados como reos de conspiración.

De otra forma, no habría capacidad para darle un corte total a esa actividad criminal que ha cobrado y que al parecer seguirá cobrando más vidas en el país.