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Editorial martes, 20 de octubre de 2020

Por un “Acuerdo del sacrificio”

 El país necesita llegar a un “Acuerdo del sacrificio” para que el Gobier­no y la sociedad, que tienen encima una crisis económica y financiera de alto calibre, puedan salir a camino de la mejor manera.

Para eso se necesita una seria racionalización del gasto público, comenzando por una depura­ción de las nóminas del Estado, sobrecargadas por una política de clientelismo, y la supresión de unas “nominillas” que, según fuentes del go­bierno, absorben 25,000 millones del erario mensualmente.

El Gobierno, maniatado por la falta de re­cursos, ha comenzado a dar los primeros pasos para zafarse de esas apreturas suprimiendo el equivalente a 66 millones de pesos de “compen­saciones” a los ejecutivos de las empresas eléc­tricas estatales.

Lo mismo debería de hacer con otra carga millo­naria que representan las llamadas “dietas” u “ho­norarios” de miles y miles de pesos per cápita a fun­cionarios de alto nivel que son, al mismo tiempo, miembros de los consejos de varias entidades públi­cas, y que perciben jugosos salarios mensualmente.

El “Acuerdo del sacrificio”, que debe ser el producto de un consenso con otros sectores que sí están obligados a aportar su cuota de sacrifi­cio o responsabilidad social, comienza por iden­tificar áreas en las que se puedan hacer estos ahorros en beneficio de la reactivación econó­mica del país.

Hay sectores que disfrutan de exenciones considerables. Partes de ellas pueden ser li­beradas en aras de facilitar la mejoría de la capacidad financiera del gobierno y, por ende, permitirle crear más fuentes de em­pleos.

Hay que allanar el camino para un consenso de esta naturaleza, tomando en cuenta que el país atraviesa por una situación económica y sa­nitaria difícil que no debemos resolver con más y más endeudamientos, ni tampoco con un dis­pendio de recursos, como los que se ha llevado, por años, la corrupción administrativa al ampa­ro de una perversa impunidad.