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Editorial viernes, 29 de mayo de 2020

La disuasión que ha faltado

 El mejor método para promover la pre­vención del coronavirus todavía no lo hemos aplicado.

Sería este, muy sencillo y eficaz: ha­cer públicos los testimonios de los que han sufrido los embates a su salud al alojársele el virus en su sis­tema respiratorio o sanguíneo.

En especial, el de aquellos que experimentaron los inciertos e inenarrables momentos en las salas de cui­dados intensivos intubados, para poder recibir oxíge­no y respirar con el auxilio de aparatos mecánicos.

Revelar la crudeza de esos padecimientos consti­tuiría la más elocuente vía para la disuasión de quie­nes todavía creen que el confinamiento es una injus­ta medida de restricción que se le antojó al Estado, exagerando el nivel de precauciones que deben de tomarse para enfrentar la pandemia.

Da grima leer lo que dicen pacientes recuperados o las confesiones de los médicos que los atendieron, también ellos temerosos de ser alcanzados por un virus del que ya conocen, de primera mano, sus te­rribles efectos.

Los que aprendieron que el virus acecha y ataca a cualquiera, que ignoran a ciencia cierta cómo, cuán­do y dónde se contagiaron, son los mejores testigos de la historia de esta lucha que ha tenido principio, pero no se sabe si fin.

Y no es un asunto de meter miedo, que por cierto faltó aunque fuese en dosis controladas para abrir los ojos y despertar la razón a los incrédulos, sino de hacer ver a la gente la catadura de este invasor silen­te e invisible que se mueve, sin frenos, por todo el te­rritorio nacional.

Mientras la mayoría no sepa, a viva voz de los su­frientes, el drama real que estos experimentaron, probablemente no sienta todo el impulso necesario para tomar las cosas más en serio y respetar, escru­pulosamente y no a regañadientes, las medidas del confinamiento, el distanciamiento y la protección de los órganos vitales de sus rostros, mientras per­sista la amenaza del contagio.

Han faltado estos elementos de la disuasión que son tan válidos como aquellos mensajes que previenen so­bre los peligros de los atracos, los huracanes, los hechos de violencia y cualquier otra eventualidad que afecte la seguridad ciudadana, la salud y la vida.