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Editorial jueves, 30 de abril de 2020

Peligros por los cuatro costados

El incremento de los casos de dengue y malaria añade nuevas cargas de stress al sistema sanitario dominicano, ya so­brecargado con la lucha contra la pan­demia del coronavirus.

Si bien hemos lidiado con estos brotes en el pa­sado, ahora su manejo se torna complicado por­que uno de los síntomas más característicos, en cualquiera de esas enfermedades, es la fiebre, justamente el más presente, junto a la tos y los dolores de cabeza, en los contagiados por Covid-19.

De modo que los médicos tendrán que emplear­se a fondo en los diagnósticos para no confundirlos, mientras Salud Pública agrega a sus cam­pañas de orientación los consejos apropiados para evitar los focos en los que se incuban los mosquitos Aedes aegypti y Anopheles, sus trans­misores.

Como en estos tiempos de lucha contra el coro­navirus una de las precauciones claves es la de evitar concentraciones de pacientes en hospita­les y otros lugares públicos, habrá que disponer de un protocolo de emergencia para tratar a los enfermos de dengue y malaria, y a los del Co­vid-19 también.

Los niños suelen ser los más vulnerables. El año pasado se registraron oficialmente 53 muertes de pacientes de distintas edades de un total de 20,183 casos, lo que nos da una idea de la podero­sa capacidad de contagio de este virus.

Con la malaria vamos por un camino peor pues en el primer trimestre de este año se han registrado 373 casos más que en igual período de 2019.

Es decir, que el país luce hoy con amenazas a la salud de sus ciudadanos por todos los costados. Con la agravan­te de que en la lucha contra la pandemia debe utilizar­se un personal mayor para detectar a los sintomáticos, hay confinamiento obligatorio y muchas salas de hospi­tales ocupadas por los contagiados.

Estos elevados números de casos de dengue y mala­ria obligan a realizar operativos de desinfección de ba­rrios y posaderos de agua y basura donde los mosquitos transmisores hacen cunas, y a un esfuerzo mayor de las familias para erradicarlos, a fin de no dejar esta responsabilidad únicamente en manos de Salud Pública o de las brigadas de los ayuntamientos.