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Editorial jueves, 26 de marzo de 2020

Pruebas, pruebas, pruebas y una mejor línea de ayuda *462

Hay dos preocupaciones latentes en los dominicanos bajo el espectro de la pandemia del coronavirus: la dificultad y el costo de las pruebas para diagnosticar el contagio y la inutilidad de la línea de ayuda *462.

En el primer caso, el clima de inquietud y miedo que provocan las malas noticias sobre las muertes y contagios del virus hace que la gente se apresure y demande con urgencia las pruebas diagnósticas, aunque no presenten los síntomas típicos de la infección.

Hay muchos dominicanos sintomáticos que no han podido acceder a las pruebas porque son costosas y porque el país no dispone, por ahora, de los kits suficientes para atender la demanda. Ni siquiera pagando han logrado muchos pacientes sintomáticos acceder a ellas, lo cual origina un profundo estado de desasosiego y miedos en ellos.

El gobierno acaba de disponer cubrir el costo de estas pruebas para las personas mayores de 59 años y alguna condición vulnerable, así como para las personas que presenten dos síntomas o más.

Esa decisión permite a los médicos asistir oportuna y adecuadamente a los afectados, sin pasar por el suplicio de una gravedad desatendida. Mientras más ágil sea el mecanismo y la gratuidad de la prueba, más muertes nos evitamos.

Cuando hay tardanza en saber si se es positivo, más tiempo se pierde en tomar las medidas de aislamiento y, por ende, más posibilidades de contagio.

Tenemos claro que no todo el mundo debe hacérsela si no tiene los síntomas porque, en verdad, las pruebas no inmunizan al sano ni tampoco curan al enfermo. Solo confirman o descartan la presencia del virus. De ese modo, es inútil que los que no tienen síntomas las procuren en estos momentos.

Pruebas, pruebas, pruebas. Eso es lo que reclama, como medida imperativa, la Organización Mundial de la Salud.

La otra debilidad que hay que subsanar ya es la falla de la línea de ayuda de emergencia *462, con la que es difícil conectarse para reportar casos graves. Cuando no la toman, se caen las llamadas y esto acentúa la incertidumbre de los afectados y sus familiares.

Si es porque esta sobrecargada o colapsada por muchas llamadas, pues que se habiliten más para que este vital servicio de atenciones de emergencia cumpla su cometido, más ahora que nos encontramos en el pico o escenario de mayor riesgo de la pandemia.