Los jóvenes en la sociedad de hoy
El Día Nacional de la Juventud, que se celebra hoy, es una excelente oportunidad para que la sociedad dominicana examine la situación de este importante segmento de la población para encarar sus desafíos y apuntalar los éxitos acumulados.
A lo largo de la historia, la juventud dominicana ha dado muestras de que ama a su patria, contribuyó a forjarla, la ha defendido sin dobleces cuando su existencia ha estado en peligro y la proyecta al mundo con sus hazañas deportivas, talento profesional, artístico y solidaridad sin límites.
La celebración fue instaurada por mandato de la Ley 10-93, en coincidencia con el “Día de San Juan Bosco”, sacerdote fundador de la Congregación Salesiana, y un verdadero padre, maestro y defensor de la juventud.
Desde entonces la fecha se celebra con premiaciones y reconocimientos a jóvenes destacados en diferentes ámbitos, como un estímulo para el esfuerzo y la superación.
La realidad de la juventud dominicana hoy -aunque no es exclusiva del país- es digna de ser enfrentada porque tenemos una doble irracionalidad: el 23 por ciento de los jóvenes ni trabajan ni estudian (ni-ni), mientras que el más de medio millón que está en las aulas universitarias no sabe dónde trabajará cuando alcance un título profesional.
¿Adónde va un país donde la juventud que estudia y no consigue qué hacer sirve de justificación para que otros no estudien y por tanto tampoco encuentren un empleo que les permita formar hogar, progresar y vivir con dignidad?
Eso, tal vez, explique por qué tantos jóvenes preparados están dispuestos a salir a buscar futuro en otros países aunque sea como taxistas o ayudantes de albañil.
En el otro extremo, el de los “ni-ni”, su realidad podría estar explicando por qué son la carne de cañón de los grupos delictivos, organizaciones criminales y asaltantes callejeros que cada día tiñen de sangre algún barrio o avenida.
Hace falta un compromiso firme con el futuro de los jóvenes para los que se capacitan sigan adelante y para que los que no estudian llenen las aulas y al final encuentren oportunidades laborales, espacios de inclusión social y política, y vías abiertas para ir sustituyendo a quienes van envejeciendo.

