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Editorial sábado, 17 de agosto de 2019

EDITORIAL

Un consenso por la Capital

Alcanzar consenso ha sido, y parece que seguirá siendo, en el escenario de los conflictos entre grupos de intereses distintos, una de nuestras más perfectas utopías.

 Los ejemplos más elocuentes se dan en los partidos políticos, tanto en el gobierno como en la oposición.

  Por eso resulta novedoso, o inédito, que en medio de un panorama en el que las principales fuerzas políticas del país proyectan grietas internas, en el Ayuntamiento del Distrito Nacional el alcalde de un partido reciba el reconocimiento unánime de los demás, inclusive de sus opositores, por el buen trabajo que ha realizado.

Esto fue lo que ocurrió ayer en la ceremonia de presentación de memorias del alcalde David Collado, tras de lo cual todos los regidores, representantes de partidos que son aliados o no, le entregaron una placa de reconocimiento a su desempeño.

 Admitir que un alcalde trabaja bien, que utiliza los recursos con transparencia y sentido de prioridad, al punto de que le ha ahorrado al cabildo un monto de 1,800 millones de pesos al renegociar unos contratos con empresas de servicios, es una prueba de consenso, es decir, de aceptación, aquiescencia, o como quiera llamársele, pocas veces vista.

 Regatear méritos, o no reconocerle al contrario aciertos o virtudes en su desempeño, es usual en la vida política dominicana.

 La oposición, por costumbre, no suele hacerlo frente al Gobierno, para que no digan que está renunciando a su papel de critico permanente, como si tal fuese la cualidad sine-qua-non de los que actúan en la acera del frente.

 Si la voluntad de consenso se impone por encima de las discrepancias o las pasajeras contradicciones de los adversarios, sea en política o en el mundo de las relaciones obrero-patronales, la sociedad pudiera disfrutar de muchos logros que hoy son inalcanzables por culpa de la cultura del desmérito o del cruzarse de brazos para no darle carta de triunfo a una idea o iniciativa del contrario.