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Editorial viernes, 12 de julio de 2019

Traumático escarceo constitucional

El país ha quedado atrapado, en las últimas semanas, en una atmósfera de agitación política tras los escarceos que ha desatado la supuesta intención de un grupo de legisladores del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de promover una nueva reforma constitucional.

Esa sola posibilidad ha tenido el efecto inmediato de dividir a ese partido en dos fuerzas que se contraponen: la de los que la promueven y la de los opuestos a que se modifique la Constitución para que el presidente Danilo Medina quede habilitado y pueda presentarse a una segunda repostulación.

Como era de esperarse, la efervescente confrontación alcanzó también a los demás actores del sistema político dominicano, y a los que no lo son, hasta convertirse en un debate nacional.

El Congreso Nacional, eje del conflicto, ha quedado literalmente paralizado en sus actividades regulares y sometido a un insólito cerco policial desde hace dos semanas.

En tiempos distintos, el país ha vivido las traumáticas experiencias de los procesos que implican reformas constitucionales con el propósito único de viabilizar la reelección de un presidente. Esta vez, se repite la historia.

El 7 de junio de 2015, Listín Diario abordó la gravedad de la cuestión señalando que, en cada una de esas tentativas de reforma, la porfía reeleccionista se materializaba sobre la base de contaminar premisas institucionales, comprar votos legislativos o propiciar la degradación moral y legal de los procesos electivos, para imponerse por encima de cualquier traba o impedimento.

No hemos sido capaces, como nación institucionalizada, de abrocharle un cinturón de castidad a la Constitución para que no siga siendo manipulada y reformada en función de los caprichos y ambiciones de los políticos.

Si le fijáramos una veda de veinte o más años sin que pueda ser tocada para esos fines, específicamente,  podríamos economizarnos muchos sobresaltos, desconciertos, desestabilización de los partidos y encarnizadas luchas por el poder, como los que ahora sufrimos, sin saber hasta cuándo.