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Editorial sábado, 08 de junio de 2019

Las cooperativas escolares

Una cultura del ahorro es la mejor base para una cultura del gasto racional, porque solo quien cultiva la práctica de hacer reservas de dinero o de bienes indispensables está más apto para capear las tentaciones hacia el despilfarro.

Implantar esta cultura desde la temprana edad, robustecerla en la adolescencia y la juventud y reafirmarla en la adultez, es la mejor herramienta que puede darse el ciudadano para crear patrimonio material y, consiguientemente, riqueza.

El que “guarda pan para mayo” siempre vivirá con la seguridad de que, frente a los imponderables de una situación de urgencia o necesidad, cuenta con una base de reservas para afrontar tales desafíos.

De ahí que nos parezca muy relevante la iniciativa que han puesto en marcha el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP) y el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) de conceder certificados para la apertura de 40 cooperativas de ahorro en distintas escuelas del país.

El proyecto es extender el número de estas a 227, como una vía para fomentar el ahorro entre los estudiantes y educarlos en una cultura de toma de decisiones democráticas en el manejo de este patrimonio suyo.

Con los recursos ahorrados y los beneficios que se generan con la concesión de créditos o financiamientos de actividades rentables, la cooperativa puede resolver necesidades de sus afiliados durante el tiempo de escolaridad.

Es una forma de implantar, en cada uno de sus afiliados, la costumbre de modelar sus vidas en función de una relación de ahorro y gasto, no solamente de gasto, ya que el dinero, por más que parezca, nunca alcanza para todas las necesidades.

Por gastar más de lo que les ingresa, muchos dominicanos viven endeudados, con bienes hipotecados, forzados a girar y girar en un círculo vicioso del que es muy difícil salir si no se tienen reservas adecuadas para “arroparse hasta donde la sábana lo permite”.

En un tiempo de consumismo, el ahorro es un escudo frente al exceso. El que puede crear una base de capital con dinero líquido es el que mejor posicionado esta para responder a las necesidades o imprevistos de la vida.