Listin Diario Logo
20 de enero 2020, actualizado a las 02:24 p.m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Editorial jueves, 21 de marzo de 2019

La foresta, en capilla ardiente

Sea por la tala, por las plagas, por la sequía o por los incendios, lo cierto es que la foresta dominicana está hoy bastante vapuleada.

La magnitud del daño es tal que el presidente Danilo Medina ha admitido la desaparición de centenares de ríos por culpa de la deforestación.

En un mensaje con motivo de conmemorarse hoy el Día Mundial de la Foresta, el presidente Medina le ha pedido al país un compromiso mayor en la protección de este recurso natural.

No solo han desaparecido ríos, sino que los caudales de los existentes también merman, creando preocupantes déficits de agua potable y agua para riego en todo el país.

Por más esfuerzos que se han hecho para reforestar e introducir plantas más resistentes a los períodos de estiaje o a las plagas, la deforestación avanza.

Y los más directamente involucrados en los procesos de tala indiscriminada son los haitianos que han invadido parques nacionales para hacer conucos y producir carbón.

La depredación ha alcanzado dimensiones escandalosas, porque no ha sido ejercida la debida autoridad para impedir esta dañina intrusión humana a la vista de todos.

Las vistas aéreas que se han hecho de distintas zønas boscosas del país presentan montañas peladas a las que apenas les quedan troncos quemados, conucos y frecuentemente las humaredas de los incendios.

En su mensaje de este día, el Presidente se muestra partidario de adoptar “medidas más rigurosas” para repoblar de árboles las zonas devastadas.

Pero, en verdad, las medidas rigurosas hay que aplicarlas en el sentido de evitar que los depredadores sigan instalados en parques nacionales; en someter a la justicia a los que negocian con el carbón y otros subproductos de la madera y a los que incendian bosques.

Estas tres acciones configuran un auténtico atentado contra la seguridad ciudadana, pues ponen en peligro de extinción recursos naturales indispensables para la vida humana y animal.

El que hayan desaparecido centenares de ríos, es suficiente razón para no andar con paños tibios ante estos depredadores impenitentes.