EDITORIAL

Mini-mafias

Aparte de la corrupción de altura, hay todo un entramado de mini-mafi as que trastornan el rigor de leyes y regulaciones destinadas a proteger a los ciudadanos de las malas prácticas, que perjudican el bolsillo o sus propios derechos.

Algunas están organizadas para un fi n específi co, como el de la adulteración y falsifi cación de productos, que logran comercializar burlando las normas del comercio y de la salud pública.

Y otras, van tomando cuerpo en la medida en que un ciudadano en particular descubre que puede engañar a otro, que puede eludir obligaciones con el fi sco o con la justicia, que puede pasar por legítimo un documento falsifi cado o adulterado o que puede pasar con buenas notas las pruebas nacionales, siendo un estudiante pésimo.

Ocurre a menudo que con las coerciones judiciales impuestas, aprovechando la venalidad de jueces y fi scales, imputados o condenados por algún delito, apelan a mini-mafi as de abogados avivatos para no cumplirlas.

Eso explica por qué muchos logran salir de las cárceles antes del cumplimiento de sus penas o evitar llegar a las prisiones utilizando artimañas legales bien aderezadas con el dinero de la corrupción.

Tenemos denuncias de que imputados a los que se les han ordenado medidas de coerción para presentarse periódicamente ante los fi scales, pagan algún dinero a los que tienen acceso a esas listas o controles, para que fi rmen por ellos, evitando así la “molestia” del acto presencial.

Muchos presos recobran la libertad extrañamente, ante el asombro de la sociedad. Y no es por arte de magia, sino de mafi a.

Así también los avivatos logran desarrollar actividades ilícitas, como el tráfi co de drogas, en base a coimas que ofrecen a las autoridades.

Tan dañinas resultan estas prácticas que un modelo de orden legal como la disposición que establece horarios para el expendio de bebidas alcohólicas, es relajado por aquellos que venden “permisos de extensiónes especiales” para seguir operando sus bares y “drinks”, más allá de las horas de cierre.

Estas mini-mafi as son las grandes palancas invisibles del reinado del engaño que se ha entronizado en la sociedad dominicana, carcomiendo las bases de su ordenamiento jurídico e institucional.

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