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Editorial miércoles, 28 de diciembre de 2016

Asaltos en serie

Los dominicanos hemos vivido de agosto a diciembre de 2016 el desparpajo de una banda bien organizada de asaltantes que provistos de armas de guerra, irrumpen disparando en plazas comerciales para despojar a vigilantes o mensajeros de altas sumas de dinero que van a ser depositadas o acaban de ser retiradas de bancos.

El primero se registró el 4 de agosto 2016 en una plaza de Villa Mella donde operan bancos comerciales. El asalto dejó cuatro heridos de bala y el robo de millones de pesos en efectivo que iban a ser depositados en un banco. 

El 14 de septiembre de 2016, hombres armados atacaron a dos vigilantes de un camión transportador de valores frente a la Plaza  Bella Vista Mall, asesinaron a uno, hirieron de gravedad al otro y huyeron con más de tres millones de pesos.

El pasado lunes asaltantes penetraron a Plaza Lama, lanzaron una bomba lacrimógena y abrieron fuego con un fusil y una pistola contra dos vigilantes de una compañía transportadora de valores que retiraban valijas conteniendo más de 3.7 millones de pesos y 25 mil dólares. Dejaron dos heridos y escaparon ilesos sembrando el pánico en todos los concurrentes.

Estos asaltos en serie deben mover al Gobierno a ofrecer una respuesta eficaz porque toda la sociedad no puede vivir en la zozobra, el luto y el dolor que impone un grupo de delincuentes profesionales, que por lo visto cuenta con información privilegiada sobre el movimiento de dinero en los bancos, con armas -y ahora hasta con bombas lacrimógenas para neutralizar grupos- pero que no son invencibles.

Los organismos de seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas dijeron ayer que atraparán a estos delincuentes y devolverán la tranquilidad al país.

Ojalá que las Fuerzas Armadas levanten información de inteligencia y dispongan de una fuerza de tarea que tenga integración y capacidad para localizar, arrestar y entregar a estos delincuentes a la justicia para procurar un castigo ejemplarizante, que paralice a los asaltantes y devuelva la confianza a la gente.

Si estos asaltos en serie continúan, ¿adónde se meten los ciudadanos pacíficos, honestos y trabajadores?  

Sin aspavientos, pero con eficacia, ha llegado la hora de que las autoridades resuelvan y de que toda la sociedad contribuya en que así sea.