El Presidente ante una celada maliciosa

Aprovechando el amplio marco de la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe en La Habana, Cuba, los países del Caricom pretendieron cercar a la República Dominicana con una celada maliciosa, procurando una condena hemisférica del país por la emisión de la sentencia de nuestro Tribunal Constitucional acerca de la nacionalidad. Gallardo, firme y resuelto, el presidente Danilo Medina le salió al paso a la componenda y rechazó las acusaciones de discriminación, racismo y violación de derechos humanos con que los países del Caricom intentaron estigmatizar el carácter soberano que nos asiste para definir las reglas jurídicas de la nacionalización de extranjeros. El presidente Medina ha sido, en este caso, un fiel defensor del derecho que tiene el país de definir estas reglas y constituye un atrevimiento, de parte de Ralph Gonsalves, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, atribuirle al Gobierno dominicano pretensiones de violar derechos humanos de los extranjeros que se encuentran ilegalmente en nuestro suelo, principalmente de los haitianos. Es un despropósito porque, en reiteradas ocasiones, el presidente Medina ha dado seguridades a los organismos internacionales y a los gobiernos del mundo del cuidado y el esmero que observará República Dominicana al aplicar las normas, para no afectar los legítimos derechos de los inmigrantes ilegales. Dudar de eso es no creer en la palabra y la sinceridad de nuestro Presidente, y para los dominicanos eso es inaceptable. Al dudar de estas buenas intenciones, ignorando, de paso, que tanto Haití como República Dominicana han establecido un diálogo al más alto nivel para manejar todo lo que tiene que ver con la aplicación de la sentencia, entre ellos el plan de regularización de extranjeros ilegales, el Caricom trata de meter un insano ingrediente de división a una cumbre que busca, justamente, fortalecer la unidad latinoamericana y caribeña sobre bases permanentes de respeto mutuo a sus soberanías y de solidaridad en la búsqueda y alcance de metas multilaterales de beneficio hemisférico. No obstante la correcta y oportuna postura establecida por el presidente Medina en defensa de la dignidad y la soberanía dominicana, el país tiene que estar atento a las insidias y cuñas que el Caricom promueve dentro de la CELAC, para pulverizar todo intento de incluir una nota de condena o reprobatoria y dejar sentado, de una vez y para siempre, que nadie tiene derecho a trapear el piso con la bandera y el escudo nacional, símbolos de una nación que consiguió su independencia en buena lid, sin la ayuda de otro y sin deberle factura a nadie por esa gloriosa epopeya. Frente a esta celada maliciosa cerremos filas en respaldo a la postura del presidente Medina y acompañémoslo solidariamente para que pueda desempeñar en esta cumbre de la CELAC un rol acorde con los principios y el espíritu de cooperación y solidaridad que siempre ha caracterizado nuestro quehacer en el concierto de las naciones libres del mundo.

Tags relacionados