Lo más parecido a una pandemia
Los accidentes de tránsito sólo podrán ser minimizados a la hora en que se aplique la dictadura de la ley, sin contemplaciones, a todo el que la viole.
Los accidentes de tránsito se han convertido en una especie de pandemia en el país, y resulta alarmante que en sólo dos hospitales de Santo Domingo se hayan atendido en lo que va de año a más de 3,100 víctimas. Para colmo, en uno de esos hospitales, el Darío Contreras, los apagones se extienden por más de doce horas diarias lo que obliga al encendido de plantas de emergencia que consumen 800 mil pesos semanalmente. Este incremento de los accidentes de tránsito es el fruto del desorden generalizado que sufre República Dominicana en esa materia, porque los conductores no respetan las leyes ni parecen sentirse persuadidos a no violarlas. Las reglas elementales son letra muerta en el país. Los conductores manejan a altas velocidades, ignoran los semáforos, andan en vía contraria, beben alcohol, comen, hablan o se distraen manejando y cometen toda clase de imprudencias que terminan en un desastre para ellos o para ciudadanos que estaban ajenos a esos desmanes. La atención a estos heridos o fracturados presiona los presupuestos limitados de estos hospitales, ya que resultan costosos según la gravedad de los casos. Eso quiere decir que el Estado se ve obligado, a través del Ministerio de Salud Pública, a buscar más dinero para curar a gente que, por su imprudencia o por su incompetencia al manejar, ha tenido que ir a parar a los hospitales en busca de asistencia urgente a sus traumas. Los accidentes de tránsito sólo podrán ser minimizados a la hora en que se aplique la dictadura de la ley, sin contemplaciones, a todo el que la viole.

