Usemos el agua con moderación

Tal vez porque somos un país con muchas fuentes de agua es que se hace tan difícil crear conciencia, entre los ciudadanos, del imperativo que hay de racionalizar su consumo. El hecho de que la mayor parte de la población reciba el agua potable prácticamente gratis explica, de alguna manera, el porqué este es uno de los países del mundo en que se rompen los parámetros normales establecidos para el consumo por hogar. Mientras en otras naciones hay un promedio de consumo de 260 galones por casa, aquí es de 760, y al problema de la irracionalidad en el consumo se agrega el desperdicio causado por las fugas en tuberías poco resistentes o por descuidos en hogares y la contaminación gradual de muchas de las fuentes naturales de agua que tenemos. Las presas, como grandes reservorios, han evitado que las calamidades humanas o las enormes pérdidas en la producción cuando hay sequía sean mayores. Pero eso no indica que contemos con todas las estructuras apropiadas para almacenar, cuidar y distribuir el agua que necesitamos para el consumo humano o para otros usos indispensables. En estos momentos sentimos los efectos de una sequía que se inició hace varios meses. Las fuentes artificiales no tienen el nivel apropiado para satisfacer la demanda de agua de la población y ya se siente la crisis en el llamado Gran Santo Domingo. Sin embargo, en este territorio nadie parece darse por comprometido en el esfuerzo de ahorrar agua. Sabiéndola escasa, se sigue desperdiciando. Eso indica que todavía no sabemos apreciar lo importante que es hacer un uso apropiado de ella, y no un derroche, como está pasando ahora.

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