Dos grandes siervos de Dios
Este día se conmemora el 50 aniversario de la ordenación sacerdotal de dos eminentes siervos de Dios: el hoy cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y el hoy obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Jesús María de Jesús Moya. Ambos le han prestado abundantes y valiosos servicios a la sociedad y han consagrado estos cincuenta años de vida pastoral a la atención de las necesidades de educación del pueblo y a la búsqueda de un mejor porvenir, un mejor estado de vida, para toda la sociedad. Ordenado por el entonces obispo y valeroso hombre de fe, Francisco Panal, en La Vega, en momentos en que se registraba uno de los más críticos enfrentamientos entre la iglesia Católica y la dictadura de Trujillo, la misión de López Rodríguez ha estado marcada por estas experiencias de sufrimiento del pueblo, de asfixia de su libertad y conculcación de derechos. De esas experiencias nace su vigoroso estilo de denunciar y atacar todas las formas de opresión y abuso, desde el poder o fuera de él, y de abanderarse a la causa de la humanización y moralización de muchos aspectos de la vida nacional. Su compañero, el hoy obispo De Jesús Moya, ordenado por el entonces obispo de Santiago, Hugo Eduardo Polanco Brito, ha seguido también la misma línea de acción pastoral y social, enfatizando en la educación y en la atención a los pobres, y representando para su Diócesis un modelo ejemplar de servidor de Dios y de las gentes de su comunidad. Es invalorable la obra que ambos han hecho, desde sus respectivas posiciones eclesiásticas, por una sociedad que todavía se encuentra muy desarreglada y desorganizada, pero estamos seguros de que sus esfuerzos han sido apreciados por la mayoría que, sin duda, se regocija de tenerlos a su más pleno y desinteresado servicio.

