La reforma de las Fuerzas Armadas

Las Fuerzas Armadas dominicanas han sufrido, como el resto de nuestra burocracia, algo semejante a la macrocefalia, ya que su estructura piramidal ha sido deformada por la enorme cantidad de altos oficiales que tienen. El fenómeno llama inclusive la atención de aquellos que, al comparar el generalato de fuerzas armadas tan poderosas y masivas en otras partes del mundo, notan que las de aquí son más prolíficas o abundantes en generales. Para curarla de esa innecesaria elefantiasis estructural, el Poder Ejecutivo ha sometido un proyecto de ley que limitaría a cuarenta el número total de generales en las tres armas y el ministerio que las rige. El proyecto contiene otras propuestas de reforma que, sin dudas, ayudarán a reenfocar el papel de las Fuerzas Armadas en el contexto actual, haciéndolas más equilibradas y profesionales. Esta reforma puede ayudar al deseado proceso de despolitización o a eliminar las prácticas de retiro o exclusión de oficiales por meros chismes, envidias o razones políticas, y a organizar y darle sentido a las normas de ascenso, muy relajadas, sin dudas, en los últimos tiempos. Si ya el país, con su nueva Constitución, está inmerso en una dinámica de cambios institucionales, mal podrían las Fuerzas Armadas quedar ajenas a dicho proceso. De ahí que luce muy atinado someterlas al cambio, para adecuarlas a la misión y a la responsabilidad que demanda la sociedad dominicana de hoy.

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