El drama de una violación
Un niño de 9 años, que ha sido violado por familiares, teme por su vida después de que los que abusaron de él amenazaron con castigarlo si decía la verdad. Ante ese peligro real, el niño optó por contarle la historia a su maestra, y ésta a su vez la refirió en un evento que ha reunido a orientadores escolares preocupados por la cantidad de casos semejantes que a menudo conocen y manejan en sus centros educativos. El proyecto Escuela Segura, que ha puesto en práctica la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos, trata de capacitar a los maestros en el manejo y atención de los casos de abusos, de indisciplina o de bajo rendimiento en aprendizaje de los escolares. Los maestros, sin embargo, se ven un tanto limitados cuando tienen que llevar estas denuncias a otros ámbitos, como el policial o judicial, porque temen que los autores de los abusos sexuales se ensañen contra ellos y tomen represalias. El caso del niño, según se dijo en el encuentro, se multiplica en la sociedad, y las desafortunadas víctimas han confiado la verdad a los educadores porque no pueden hacerlo ante sus propias familias, ya que de algunos miembros es que regularmente proceden las violaciones. Frente a un temor tan real y legítimo del niño de esta historia, es preciso que tanto las autoridades judiciales como las de la escuela a la que pertenece, adopten todas las medidas para protegerle la vida y para que, en definitiva, se mande una señal a la sociedad de que estos desafueros y crímenes no pueden quedar impunes ni sancionados.

